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«Tesoros de la Fe» Nº 132

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Sandy y la Virgen Milagrosa




Nueva York, madrugada del 31 de octubre de 2012. Ayer fue quizá uno de los días más tristes para la gran metrópoli norteamericana, después del trágico episodio de las Torres Gemelas en el 2001. El huracán Sandy, a su paso por la Costa Este de los Estados Unidos, ha sembrado muerte y destrucción. La Estatua de la Libertad, símbolo de la ciudad, permanecerá cerrada al público por algunas semanas.

Queens, el más populoso de los condados de Nueva York, ha quedado seriamente afectado. Particularmente, el barrio de Breezy Point en donde, a consecuencia de los vientos huracanados y la super tempestad, se desató una fuga de gas que redujo a cenizas más de un centenar de casas. Los bomberos han luchado denodadamente durante toda la noche para extinguir el fuego. Mientras que el frío se ha intensificado por la mañana, el humo y la niebla se diluyen lentamente. En medio del desastre total, emerge una señal inequívoca de esperanza.

El huracán Sandy, visto desde el espacio


Una imagen de la Santísima Virgen en su invocación de la Medalla Milagrosa aparece de pie, como hace dos mil años cuando Ella se mantuvo firme al pie de la cruz de Nuestro Señor Jesucristo.

Hora de tragedias, hora de resurrecciones también. Aquel que tenga oídos que escuche, aquel que tenga ojos que vea, aquel que tenga juicio que entienda. La piedad y la solidaridad se han intensificado; muchos que antes no tenían en cuenta a Dios en sus vidas, han elevado sus plegarias al Cielo.

¡Ni la furia del viento, ni la apocalíptica tempestad, pudieron derribar la imagen de María Santísima! ¡Ni el más voraz incendio la consumió! 



  




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Tesoros de la Fe


Nº 219 / Marzo de 2020

El Juicio de Jesucristo
Injusticia suprema

Ecce Homo!, Antonio Ciseri, 1891 – Óleo sobre tela, Galleria d’Arte Moderna di Palazzo Pitti, Florencia, Italia



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1 de abril

San Macario, el Milagroso, Abad

+830, d.C. Asia Menor. Abad de Pelecete, en las proximidades de Constantinopla, se tornó famoso por los milagros que operaba. Fue dos veces exiliado por los emperadores bizantinos contrarios al culto de las imágenes, falleciendo debido a los sufrimientos que le fueron infligidos.








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