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«Tesoros de la Fe» Nº 170

Palabras del Director  [+]  Versión Imprimible
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Nº 170 - Febrero 2016 - Año XV

Estimados amigos:

Hay ciertos lugares que tienen, del punto de vista espiritual, una atracción irresistible. Uno de ellos es sin duda la gruta de Lourdes, al sur de Francia, donde la Santísima Virgen se apareció
a Bernardita Soubirous —entonces una joven de catorce años— entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858.

Esa atracción la sintió con fuerza y por primera vez Santa Bernardita; era como un llamado de la Virgen, que aún hoy resuena en muchas almas de los millones de peregrinos que frecuentan el Santuario todos los años. No hay necesidad de pruebas, de testigos, de investigaciones, de milagros… pues en la gruta de Lourdes la presencia de la Madre de Dios es tan palpable que reina un ambiente impregnado de sobrenatural… Sin embargo, tampoco faltan las rigurosas pruebas, los innumerables testigos, las prolijas investigaciones y los continuos milagros.

Hecho corroborado por nuestro colaborador Gregorio Vivanco, que nos relata su maravillosa experiencia en la sección Página Mariana.

Asimismo, son muy oportunas las reflexiones que Plinio Corrêa de Oliveira nos ofrece en su artículo “No tratemos a los lobos como si fueran ovejas descarriadas”, que proponemos como Tema del Mes. Allí, el connotado escritor católico, deslinda un error común en no pocos nuestros contemporáneos al esgrimir una aparente contradicción entre la bondad y la justicia divinas.

Finalmente, a raíz de una inquietud expresada por varios lectores, Mons. José Luis Villac aborda en la sección La Palabra del Sacerdote un tema de gran actualidad: el trato equilibrado que se debe dar a los animales y, en particular, cómo tratar a las mascotas.

En Jesús y María,

El Director



  




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Tesoros de la Fe


Nº 253 / Enero de 2023

El galeón sumergido
Símbolo de la esperanza

El naufragio del galeón Nuestra Señora de Atocha frente a las costas de Florida, en 1622 (Yeorgos Lampathakis, National Geographic Society)



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Santoral

4 de febrero

San José de Leonisa, Confesor

+1612 + Nápoles - Italia. Recibió en el bautismo el nombre de Eufrasio. Antes de los 17 años tomó el hábito de capuchino, cambiando su nombre por el de José. En 1687 fue nombrado, a su pedido, misionero en Constantinopla, a fin de conceder alivio e instrucción a los cristianos que se encontraban esclavizados por los mahometanos. Habiendo sido acusado de asesinato, fue torturado y milagrosamente salvado por un ángel, que le ordenó volver a Italia.



P. Fr. Bartolomé de Vadillo OSA

+(1590-1659) Perú. Religioso agustino, natural de Salta. Su mayor gloria es la de haber fundado el Hospital de San Bartolomé (Lima, 1651), que atendía exclusivamente a “negros abandonados y pobres”, sean estos esclavos o libres. “Su retrato se conservó muchos años en dicho hospital, con este cuarteto escrito por un negro agradecido: «Feliz Vadillo que franco / supo con forma especial, / darle al negro aquí hospital / siendo de piedad él blanco»”.








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