El Perú necesita de Fátima Visteis el infierno, a donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 232

Lectura Espiritual  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

El Sacramento del Matrimonio - III

Con el presente texto damos término a la serie sobre el matrimonio. El autor * concluye recordando el amor verdadero, que debe sostener y fortalecer a los cónyuges.

El amor que une a los dos cónyuges puede ser triple: sensual, natural y sobrenatural. El amor sensual también es inculcado por Dios y el Espíritu Santo en los hombres, con la constitución de cualidades físicas y naturales, a fin de conducirlos al matrimonio. Sin este amor sensual, todos los hombres ya habrían desaparecido de la faz de la tierra, por razones de conveniencia.

El Creador puso en los hombres el instinto sexual, que podemos llamar amor sensual. Pero éste solo merece el título de amor si se dirige, como el amor de Dios, a la entrega de la vida al servicio del Creador.

A través de este instinto, el hombre se convertirá en un instrumento del “Espíritu Creador”, del cual proviene toda vida. Entonces los esposos, por este amor, entrarán en una relación íntima con el divino Espíritu Santo.

Sin embargo, si tal amor sensual no coopera en la obra creadora del Espíritu Santo, si el hombre tan solo quiere gozar de los placeres sensuales, no merece el nombre de amor: es egoísmo sensual, que contradice directamente la esencia del divino Espíritu Santo.

El segundo tipo de amor es el amor natural, que hace que los cónyuges se agraden entre sí en virtud de sus dotes naturales. Así, por ejemplo, el esposo ama a su esposa por su gracia, mansedumbre, modestia, espíritu activo y económico y otras virtudes naturales. Todos estos buenos predicados son también dones del divino Espíritu Santo, con los que adornó al hombre, estimulando y fortaleciendo su voluntad para que los perfeccione.

Sin embargo, el amor propio juega un papel muy importante. Un cónyuge ama al otro, digamos, a causa de sus buenas cualidades, porque de ellos saca grandes ventajas para sí mismo.

Por tanto, el don más precioso por excelencia del Espíritu Santo es el amor sobrenatural. El cual existe cuando los esposos se aman recíprocamente como criaturas de Dios, como portadores de un alma inmortal, como templos vivientes del divino Espíritu Santo, por cuyo adorno se esfuerzan mutuamente. Este amor es de igual manera amor al sacrificio, que siempre quiere beneficiar al otro, cultivarlo siempre, incluso a costa de sus propios intereses.

Si una chica le da la mano a un joven solo para sacar de ello un buen provecho, lo que los une es el amor propio, el egoísmo, y en consecuencia está sembrado desde ya el germen de un matrimonio infeliz, privado de todo amor sobrenatural. Y cuando un chico contrae nupcias solo para hacer más fácil y más placentera su existencia terrenal, ese motivo para casarse no puede venir del Espíritu Santo.

El amor sobrenatural no pregunta “¿qué recibiré yo de la otra parte?”; sino “¿qué soy yo para la otra parte?”. No busca lo que es suyo. Su objetivo es hacer felices a los demás y no hacerse feliz a expensas de los demás. Este amor desinteresado, abnegado, que solo en último término piensa en sí mismo, proviene del Espíritu Santo, cuya naturaleza es comunicación, donación, bendición y enriquecimiento.

El amor sobrenatural es también el regulador del amor sensual, el cual fácilmente supera los límites establecidos por Dios. El amor sensual será dominado, refrenado, contribuyendo así para el amor a la virtud.

Aunque el amor sensual entre los esposos está consentido por Dios, aunque el amor natural puede ser bueno, sin embargo, ambos son inconstantes y están sujetos a la languidez y, por ello, no pueden formar el vínculo seguro e indestructible que une a dos corazones hasta la muerte.

Además, ambos tipos de amores se extinguen, ya sea por la desaparición de la juventud o por una grave enfermedad. Las buenas cualidades naturales también se ven oscurecidas por los defectos que cada hombre tiene. Por lo tanto, un matrimonio que se base únicamente en este tipo de amor está fuera de lugar.

Inquebrantable es tan solo el vínculo del amor sobrenatural, que procede del corazón del divino Espíritu Santo. A través de él, los dos esposos se convierten no apenas en “una sola carne”, sino en “un solo corazón y una sola alma”.

 

* P. Agostinho Kinscher, Al Dios desconocido, Editora Mensageiro da Fe, Salvador, 1943, p 134-136.



  




Artículos relacionados

Del amor eterno de Dios hacia nosotros
Del Juicio Particular - II
Las cruces del buen y del mal ladrón
¿En qué consiste la perfección cristiana?
La espiritualidad vigorosa de San Ignacio de Loyola
El admirable nacimiento de Jesucristo
Incesante rivalidad entre la cruz y el mundo
Al alma angustiada
Meditación sobre la muerte: necesaria y saludable
La Encarnación del Verbo de Dios







Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


COVID-19
¿El coronavirus es un castigo divino?
La pandemia y los grandes horizontes de Fátima
Mons. Athanasius Schneider: Nos gloriamos en las tribulaciones
Remedio seguro contra la “coronafobia”
Cardenal Raymond Leo Burke: Mensaje sobre el combate contra el coronavirus



Peregrinando
150 años de la Comuna de París
San Juan Masías
Rosa de Santa María
Iglesia y Estado: ¿unión o separación?
Remedio eficaz contra los males contemporáneos
Las glorias de María
Santo Toribio de Mogrovejo
La Sagrada Túnica de Nuestro Divino Redentor
Santa Bernadette Soubirous
Corrupción en la sociedad: ¿Existe una solución?
Fiesta de gloria y de paz
Intransigencia de los Santos: irreductible fidelidad a su misión
Cristiandad
El ángel de la guarda, nuestro verdadero amigo
La Asunción de María Santísima
¡Vade retro Satanás!
El Santísimo Sacramento de la Eucaristía
La Madonna de Monte Bérico
Remedio seguro contra la “coronafobia”
El Hijo de Dios condenado por el más arbitrario de los procesos
Santa Jacinta de Fátima: Centenario de su fallecimiento (1920-2020)
La actitud católica frente a la muerte y la concepción materialista
¿Cómo rezar bien el rosario en honor a la Virgen María?
Grandezas y glorias de San José
Presencia diabólica en el mundo de hoy
Los rostros de la Virgen en el Perú
La Visita a los Monumentos - Jueves Santo
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa
Santidad: la verdadera gloria de Francisco y Jacinta



 



Tesoros de la Fe


Nº 238 / Octubre de 2021

150 años de la Comuna de París
Implacable persecución de la Iglesia

Barricada, la Comuna de París, mayo de 1871, André Devambez, 1911 – Óleo sobre lienzo, Museo de la Historia de Francia, Palacio de Versalles



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

25 de octubre

San Antonio de Sant'Ana Galvão, Confesor

+1822 + São Paulo. Natural de Guaratinguetá - São Paulo, franciscano, fue fundador del Regogimiento Monasterio de la Luz, que dirigió hasta su muerte.








Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....