El Perú necesita de Fátima Si los hombres supiesen lo que es la eternidad, harían todo para cambiar de vida.
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Testimonio de una madre

Mi hija actualmente tiene 26 años. Hace unos años fue diagnosticada con insuficiencia renal crónica terminal, entrando en diálisis peritoneal en septiembre de 1996, y puesta en lista de espera para trasplante renal, unos meses después.

A través de una amiga de mi hija, conocimos más de cerca de la Virgen que un grupo de seglares llevan de visita a diferentes hogares y lugares para rezar el Rosario.

Yo, por entonces pasaba por una crisis emocional muy fuerte, depresión grave. Al visitar la casa de esta amiga y rezarle a la Virgen, salí bastante mejor, más animada y restablecida.

A raíz de esa visita pedimos a la Virgen que nos visitara y, rezamos en gran grupo familiar.

Demás está decir que siempre seguí suplicando a Nuestra Santísima Madre para que intercediera por mi hija: ¡su trasplante! El riñón compatible no aparecía, inclusive se me hicieron estudios a mí para donarle, no resulté donante adecuada.

Otra amiga nuestra fue inclusive a Fátima, para rezar por ella, trayéndole un Rosario de allí.

El 14 de octubre, llegó a casa una carta de la campaña, mi hija la recibió. Incluía una preciosa foto de la Virgen con lágrimas en los ojos. Esta imagen nos impactó. Al día siguiente, mi hija fue llamada para su trasplante, un riñón joven y sano, fue puesto a ella.

Damos gracias a nuestra Madre por este favor, que ha cambiado nuestras vidas; ahora mi hija se restablece normalmente, terminó su carrera y ya está trabajando.

Sentimos mucha gratitud a Nuestra Santísima Madre por su presencia entre nosotros. Amén.

I. de S., Lima, 13/04/2001



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Tesoros de la Fe


Nº 253 / Enero de 2023

El galeón sumergido
Símbolo de la esperanza

El naufragio del galeón Nuestra Señora de Atocha frente a las costas de Florida, en 1622 (Yeorgos Lampathakis, National Geographic Society)



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Santoral

4 de febrero

San José de Leonisa, Confesor

+1612 + Nápoles - Italia. Recibió en el bautismo el nombre de Eufrasio. Antes de los 17 años tomó el hábito de capuchino, cambiando su nombre por el de José. En 1687 fue nombrado, a su pedido, misionero en Constantinopla, a fin de conceder alivio e instrucción a los cristianos que se encontraban esclavizados por los mahometanos. Habiendo sido acusado de asesinato, fue torturado y milagrosamente salvado por un ángel, que le ordenó volver a Italia.



P. Fr. Bartolomé de Vadillo OSA

+(1590-1659) Perú. Religioso agustino, natural de Salta. Su mayor gloria es la de haber fundado el Hospital de San Bartolomé (Lima, 1651), que atendía exclusivamente a “negros abandonados y pobres”, sean estos esclavos o libres. “Su retrato se conservó muchos años en dicho hospital, con este cuarteto escrito por un negro agradecido: «Feliz Vadillo que franco / supo con forma especial, / darle al negro aquí hospital / siendo de piedad él blanco»”.








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