El Perú necesita de Fátima La verdadera penitencia que Nuestro Señor ahora quiere y exige, consiste, sobre todo, en el sacrificio que cada uno tiene que imponerse para cumplir con sus propios deberes.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones


AbcAbcAbc

Un joven de Tingo María nos
transmite sus impresiones

A raíz de la visita de la Virgen Peregrina a Tingo María recibimos esta expresiva comunicación de un joven de modesta condición, que habla por sí sola. Su lectura es una muestra del profundo impacto espiritual que el apostolado de esta imagen produce en cada alma.

Primeramente quisiera agradecer a Dios y a la Virgen y a todos los que se esfuerzan para que cada día aumente nuestra fe. Les voy a contar cómo la Virgen no se olvidó de su hijo.

Después de muchos años, llegaron los peregrinos a mi ciudad. Una vecina me dijo: «Martín, ¿por qué no fuiste a recibir a la Virgencita hoy en la tarde?» Le respondí que no sabía nada; pero decidí ir a la capilla y le pregunté al sacristán: «¿Dónde está mi Madre María?» Me contestó que estaba en casa de un hermano, pero sólo hasta las 9 p.m. Le dije: «No importa, sólo quiero verla». Y fui y encontré a mi Madre.

Estaba allí con su coronita y su cinta celeste. Lloré interiormente diciendo: «No es digno que un pecador como yo te mire a los ojos». Al verla lloré porque sentí que la Madre con sus ojitos tristes me decía: «Te perdono hijo», y sentí que la gran roca que cargaba se me esfumó. Luego rezamos, cantamos y ya era hora de que los peregrinos se fueran a preparar su viaje a Pucallpa. Y fui contento a contarle a mi mamá que la Virgen hizo todo para irla a ver.

Hoy me quedé en casa para rezar el rosario y justo llega mi papá. Es chofer y maneja el carro de un amigo. Le dejé todo servido en la mesa; pero el gato se comió su presa. Mi papá lo vio todo y me dijo: «Eso te pasa por descuidado». Yo lloré y le dije a mi Madre María: «¿Por qué tuvo que pasar esto?» Seguí rezando y mi papá se tranquilizó. Él nunca reaccionaría así. ¡Gracias Madre por cambiarlo! Fui a lavar el carro que maneja mi papá y al regresar veo que hay visita. «¿Quiénes serán?»

¡Oh sorpresa, los peregrinos estaban en mi casa! Me traían una revista Tesoros de la Fe y me regalaron otro librito más. Mi alma se llenó de alegría. Es difícil que un amigo me visite, porque vivo en un pueblo joven fuera de la ciudad. No podía creer que los dos peregrinos estarían en mi humilde casita. Me dijeron que cuando vuelvan a Tingo María van a traerme a la Virgen. Les dije que será un honor tenerla aquí.

Espero no haberlos cansado con mi relato y que siga el peregrinaje de la Santa Madre. Bendiciones para todos.



[ Volver Atrás ]

Artículos relacionados

La Columna del peregrino
Peregrinando Histórico
La Virgen Peregrina llega a Madre de Dios
Todos los días del año
Maravillosa propagación del Escapulario del Carmen
Homenaje a la Santísima Virgen
No ofendan más a Dios
Un libro para incentivar la devoción a la Pasión de Cristo
Breve historia del Escapulario del Carmen
Fátima: explicación y remedio de la crisis contemporánea







Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


COVID-19
¿El coronavirus es un castigo divino?
La pandemia y los grandes horizontes de Fátima
Mons. Athanasius Schneider: Nos gloriamos en las tribulaciones
Remedio seguro contra la “coronafobia”
Cardenal Raymond Leo Burke: Mensaje sobre el combate contra el coronavirus



Peregrinando
El Milagro del Sol
San Nuno de Santa María
En la lucha contra el jefe del orgullo sigamos al Príncipe San Miguel
La sagrada Rosa de la Ciudad de los Reyes
La devoción al Inmaculado Corazón de María
El Jardín de Picpus
La gracia de Fátima actuando en Ucrania
Nuestra Señora de la Cabeza Inclinada
La crucifixión y muerte de Jesucristo
Confianza en María Inmaculada aun cuando todo parezca perdido
En este siglo de confusión, oh Madre del Buen Consejo, ruega por nosotros
Navidad
Fátima y el comunismo: dos profecías irreconciliables
150 años de la Comuna de París
San Juan Masías
Rosa de Santa María
Iglesia y Estado: ¿unión o separación?
Remedio eficaz contra los males contemporáneos
Las glorias de María
Santo Toribio de Mogrovejo
La Sagrada Túnica de Nuestro Divino Redentor
Santa Bernadette Soubirous
Corrupción en la sociedad: ¿Existe una solución?
Fiesta de gloria y de paz
Intransigencia de los Santos: irreductible fidelidad a su misión
Cristiandad
El ángel de la guarda, nuestro verdadero amigo
La Asunción de María Santísima
¡Vade retro Satanás!
El Santísimo Sacramento de la Eucaristía
La Madonna de Monte Bérico
Remedio seguro contra la “coronafobia”
El Hijo de Dios condenado por el más arbitrario de los procesos
Santa Jacinta de Fátima: Centenario de su fallecimiento (1920-2020)
La actitud católica frente a la muerte y la concepción materialista
¿Cómo rezar bien el rosario en honor a la Virgen María?
Grandezas y glorias de San José
Presencia diabólica en el mundo de hoy
Los rostros de la Virgen en el Perú
La Visita a los Monumentos - Jueves Santo
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa
Santidad: la verdadera gloria de Francisco y Jacinta



 



Tesoros de la Fe


Nº 251 / Noviembre de 2022

San Nuno Álvares Pereira
Noble guerrero y carmelita portugués

Estatua Ecuestre de San Nuno Álvares Pereira – Monasterio de Batalha, Portugal



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

10 de diciembre

Traslación de la Santa Casa de Loreto.

+1294 Loreto. Según una piadosa tradición, la Santa Casa donde se operó la Encarnación del Verbo y vivió la Sagrada Familia se trasladó por los aires en el siglo XIII, desde Tierra Santa hasta Italia, para no caer en las manos de los mahometanos. Milagros confirmaron la autenticidad de esta preciosa reliquia.

Más información aquí.






Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....