El Perú necesita de Fátima Si los hombres supiesen lo que es la eternidad, harían todo para cambiar de vida.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 94 > Tema “Ambientes, Costumbres, Civilizaciones”

Ambientes Costumbres Civilizaciones  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

Dos modos de ver la vida del campo


Plinio Corrêa de Oliveira

Seis de la tarde. La faena diaria se ha terminado. La noble tranquilidad de la atmósfera envuelve la inmensidad de los campos, invitando al reposo y al recogimiento. Un crepúsculo color de oro transfigura la naturaleza, haciendo brillar en todas las cosas un reflejo lejano y suave de la inexpresable majestad de Dios. Se oye el repicar del Angelus, amortiguado por la distancia. Es la voz cristalina y material de la Iglesia, que invita a la oración. Los campesinos rezan. Son dos jóvenes cuya apariencia manifiesta al mismo tiempo salud y un hábito arraigado en el trabajo manual. Sus trajes son rústicos. Pero en todo su ser transluce la pureza, la elevación, la natural delicadeza de almas profundamente cristianas. Su modesta condición social es como que transfigurada e iluminada por su piedad, que infunde respeto y simpatía. En sus almas brillan los rayos dorados del sol, pero de un sol mucho más elevado, a todos los títulos: la gracia de Dios.

Verdaderamente el centro del cuadro, el punto más alto de la emoción estética que produce, está en la belleza de sus almas. La naturaleza es linda, pero ella no sirve sino de ambiente para la manifestación de la belleza de estas almas reunidas por el Hijo de Dios.

Nada en estos campesinos indica desasosiego o malestar. Ellos son enteramente acordes con su medio, su profesión, su clase. ¿Qué otra dignidad, qué otra ventura podrían desear estos esposos?

Millet reunió admirablemente en su lienzo los elementos necesarios para que se comprenda la dignidad del trabajo manual, en la atmósfera plácida y feliz de la verdadera virtud cristiana.

*     *     *

No todos los momentos de la vida del campo son así. Millet retrató, en lo que llamaríamos una instantánea feliz, un momento culminante de belleza material y moral. Pero su cuadro tiene el mérito de enseñar a los hombres a ver, dispersos en la rutina de la existencia rural cotidiana, los destellos genuinos y frecuentes de esta fisonomía cristiana de las almas y de las cosas en un ambiente verdaderamente vivificado por la Santa Iglesia.

La actitud de espíritu de Millet, que comunica a quien contempla su obra prima, está toda ella vuelta hacia Dios y hacia los reflejos de belleza espiritual y material que Él proyecta en la Creación.

Una crítica psicológica del cuadro, para ser exacta, debería deplorar apenas algún exceso de sentimentalismo.

*     *     *

¿Se podría hacer el mismo elogio del cuadro Le maître des moissons (“El señor de las cosechas”) de Yves Alix, también inspirado en la vida de los campos?

El autor no percibió, no sintió, no aceptó en su visión del trabajo agrícola nada de aquello por lo que se hace digno de ser practicado por un hijo de Dios.

En este cuadro, no fue el espíritu que dominó la materia y la ennobleció: fue la materia que penetró el espíritu y lo degradó. El trabajo material imprimió en los cuerpos una brutalidad por así decir facinerosa. Las fisonomías exhalan un estado de espíritu que recuerda la taberna y el campo de concentración. Si los personajes del segundo plano no pareciesen de tal manera endurecidos, si fuesen capaces de llorar, sus lágrimas serían de hiel; si fuesen capaces de gemir, sus gemidos serían como el crujido de engranajes. La tristeza, la maldad, la cacofonía de los colores, de las formas y de las almas se exhala por la voz del personaje del primer plano. No se sabe bien qué es lo que exclama, si una amenaza o una blasfemia.

Yves Alix reunió, exageró y deformó hasta el delirio los aspectos por donde el trabajo es una expiación y un sufrimiento, y la tierra un exilio; expresó con una fidelidad meticulosa —¡y cómo que entusiasmada!— lo que en el alma humana hay de más atroz y más bajo, para presentar el conjunto como aspecto real y normal de la vida cotidiana, espiritual y profesional del trabajador.

Por eso, mientras de la obra prima de Millet se eleva una oración, de la pesadilla de Yves Alix se desprende el aliento de revolución.

Si Dios permitiese a los ángeles embellecer la tierra y la vida, ellos lo harían en el sentido de hacer más frecuentes, más durables y más bonitos los aspectos que Millet procuró observar y reunir. Si permitiese a los demonios desfigurar a los hombres y a la creación, éstos presentarían en el alma y en el cuerpo, y en los aspectos de las cosas, personajes y ambientes como los del cuadro de Yves Alix.     





  




Artículos relacionados

La impregnación de las alegrías de la Navidad
Esplendor regio y confort popular
El vendaval igualitario conduce al materialismo
La Catedral de Reims
Tensión y distensión en el semblante de un santo
La ciudad medieval y la ciudad moderna
La Catedral de Aix-la-Chapelle
Continuidad de las tradiciones
Cuando los hombres y las cosas del comercio vivían en la placidez
Pintando el alma humana







Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


COVID-19
¿El coronavirus es un castigo divino?
La pandemia y los grandes horizontes de Fátima
Mons. Athanasius Schneider: Nos gloriamos en las tribulaciones
Remedio seguro contra la “coronafobia”
Cardenal Raymond Leo Burke: Mensaje sobre el combate contra el coronavirus



Peregrinando
La sagrada Rosa de la Ciudad de los Reyes
La devoción al Inmaculado Corazón de María
El Jardín de Picpus
La gracia de Fátima actuando en Ucrania
Nuestra Señora de la Cabeza Inclinada
La crucifixión y muerte de Jesucristo
Confianza en María Inmaculada aun cuando todo parezca perdido
En este siglo de confusión, oh Madre del Buen Consejo, ruega por nosotros
Navidad
Fátima y el comunismo: dos profecías irreconciliables
150 años de la Comuna de París
San Juan Masías
Rosa de Santa María
Iglesia y Estado: ¿unión o separación?
Remedio eficaz contra los males contemporáneos
Las glorias de María
Santo Toribio de Mogrovejo
La Sagrada Túnica de Nuestro Divino Redentor
Santa Bernadette Soubirous
Corrupción en la sociedad: ¿Existe una solución?
Fiesta de gloria y de paz
Intransigencia de los Santos: irreductible fidelidad a su misión
Cristiandad
El ángel de la guarda, nuestro verdadero amigo
La Asunción de María Santísima
¡Vade retro Satanás!
El Santísimo Sacramento de la Eucaristía
La Madonna de Monte Bérico
Remedio seguro contra la “coronafobia”
El Hijo de Dios condenado por el más arbitrario de los procesos
Santa Jacinta de Fátima: Centenario de su fallecimiento (1920-2020)
La actitud católica frente a la muerte y la concepción materialista
¿Cómo rezar bien el rosario en honor a la Virgen María?
Grandezas y glorias de San José
Presencia diabólica en el mundo de hoy
Los rostros de la Virgen en el Perú
La Visita a los Monumentos - Jueves Santo
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa
Santidad: la verdadera gloria de Francisco y Jacinta



 



Tesoros de la Fe


Nº 248 / Agosto de 2022

La sagrada flor de Lima
La Rosa de la Ciudad de los Reyes

Santa Rosa de Lima con el Niño Jesús, Esteban Murillo, s. XVII – Óleo sobre lienzo (colección privada)



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

17 de agosto

San Jacinto, Confesor

+1257 Polonia. Nació cerca de Cracovia, siendo recibido en la Orden dominica por el proprio Santo Domingo. Predicó mucho en su tierra y en los países bálticos. Convocó una cruzada contra los prusianos en 1228. San Jacinto es patrono principal de su país.



Santa Clara de Montefalco, virgen

+1308 Italia. Entró a los siete años de edad en el convento de la Santa Cruz, donde era superiora su hermana, y luego demostró tanto fervor cuanto las mejores novicias. De elevadísimo grado de recogimiento, fue agraciada por innumerables apariciones de Nuestro Señor y de la Virgen Santísima. Falleciendo su hermana, fue electa por unanimidad para sustituirla, hasta su muerte ocurrida a los 33 años de edad.








Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....