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«Tesoros de la Fe» Nº 77 > Tema “Reflexiones de Plinio Corrêa de Oliveira”

Plinio Corrêa de Oliveira  [+]  Versión Imprimible
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El amor materno; sublimidad del género humano


Santa Gianna Beretta Molla (1922-1962), modelo de madre heroica, que prefirió sacrificar la propia vida a ceder al horrendo crimen del aborto


Como un homenaje a nuestras madres, trascribimos algunos pensamientos escogidos del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, recogidos por Leo Daniele en su obra «En busca de almas con alma», publicada en 1998.


En el orden personal, la Providencia dispuso que en el convivir humano exista una afinidad y una amistad que, salvo excepciones, es mayor que todas las demás: es entre hijo y madre.

Esta afinidad madre-hijo no tiene similitud en nada, a no ser en su modelo perfectísimo, que son las relaciones de Nuestro Señor Jesucristo con la Santísima Virgen.

Éste es el arquetipo y el anhelo de todo católico en materia de amistad.

Una madre ama a su hijo cuando es bueno. No lo ama, sin embargo, sólo porque es bueno. Lo ama aún cuando es malo.

Lo ama simplemente porque es su hijo, carne de su carne y sangre de su sangre.

Lo ama generosamente, e incluso sin esperar ninguna retribución.

Lo ama en la cuna, cuando aún no tiene la capacidad de merecer el amor que le es dado.

Lo ama a lo largo de su existencia, aunque suba al pináculo de la felicidad o de la gloria, o ruede por los abismos del infortunio y hasta del crimen.

Es su hijo, y todo está dicho.

Sabemos que la bendición de la madre es una preciosa condición para que la oración del hijo sea oída, su alma sea seria y generosa, su trabajo sea honesto y fecundo, su hogar sea puro y feliz, sus luchas sean nobles y meritorias, sus venturas honradas y sus infortunios dignificantes.     





  




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Tesoros de la Fe


Nº 231 / Marzo de 2021

La Sagrada Túnica de Nuestro Señor Jesucristo
Autenticidad confirmada por la Ciencia

Soldados romanos echan a la suerte la Sagrada Túnica (detalle de La Crucifixión), Giotto, s. XIV – Fresco, Capilla de los Scrovegni, Padua



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Santoral

4 de marzo

San Casimiro

+1484 + Grodno - Lituania. Casimiro nació en Cracovia, la sede real polaca, en 1458, como hijo del rey Casimiro IV Jagellón y de su esposa Isabel de Habsburgo de Hungría. Desde muy pequeño demostró gran devoción a Dios y humildad, destacando como una de sus más grandes características la pureza y bondad, habiendo hecho voto de castidad. De 1479 a 1483, Casimiro llevó los asuntos de gobierno en Polonia sustituyendo a su padre ausente y murió a los 26 años de edad el 4 de marzo de 1484 tras enfermarse gravemente en Grodno (Lituania) durante un viaje. Sus restos se encuentran en Vilnius, la capital de Lituania. Poco después de su muerte surgieron iniciativas para promover su canonización, que se produjo en 1521 bajo el pontificado del Papa León X.








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