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«Tesoros de la Fe» Nº 9

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San Miguel:

Príncipe de la Milicia celestial, poderoso escudo contra la acción diabólica


Se conmemora el 29 de setiembre la fiesta del glorioso San Miguel, cuya invencible combatividad en defensa de Dios omnipotente es así descrita en el Apocalipsis: «Hubo una batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles peleaban con el dragón, y peleó el dragón y sus ángeles, y no pudieron triunfar ni fue hallado su lugar en el cielo» (Apoc. 12, 7-8).


Imagen de San Miguel, con yelmo y revestida de armadura


El profeta Daniel lo denomina “Miguel, el gran príncipe, el defensor de los hijos de tu pueblo” (Dan. 12, 1), es decir, los hijos de la Iglesia, heredera en el Nuevo Testamento del pueblo de Israel. Por eso, tanto la Santa Iglesia como la mayoría de las naciones cristianas lo han hecho su patrono.

San Miguel es designado comúnmente como Arcángel. Sin embargo, tal calificación puede ser genérica y no significa necesariamente que pertenezca al octavo coro de los Ángeles (los Arcángeles). Es lo que señala el célebre exegeta jesuita, P. Cornelio A. Lapide, nacido en Flandes —la actual Bélgica— en 1567, y fallecido en Roma, el 11 de marzo de 1637.

La extensa obra de este insigne hijo de San Ignacio, que comentó todos los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento, es hasta hoy admirada universalmente, por la insuperable erudición, la escrupulosa diligencia y el luminoso ingenio con que trata sobre las Sagradas Escrituras. Hasta el punto de que, cuatro siglos después de escritos, sus magníficos comentarios y eruditas citaciones siguen gozando de autoridad. El Padre A. Lápide resume los atributos de San Miguel en un texto de magistral brevedad y claridad. Aquí sus palabras:

“Muchos juzgan que Miguel, tanto por la dignidad de su naturaleza, como por su gracia y gloria es absolutamente el primero y el Príncipe de todos los ángeles. Y esto se prueba, primero, por el Apocalipsis (12, 7), donde dice que Miguel luchó contra Lucifer y sus ángeles, resistiendo a su soberbia con el grito lleno de humildad: ¿Quién como Dios? Por lo tanto, así como Lucifer es el jefe de los demonios, Miguel lo es de los ángeles, siendo el primero entre los Serafines. Segundo, porque la Iglesia lo llama Príncipe de la Milicia Celestial, que está puesto en la entrada del Paraíso. Y es en su nombre que se celebra la fiesta de todos los ángeles. Tercero, porque a Miguel se le rinde culto hoy como protector de la Iglesia como otrora lo fue de la Sinagoga. Finalmente, en cuarto lugar, se prueba que San Miguel es el Príncipe de todos los ángeles, y por eso el primero entre los Serafines, porque lo dice San Basilio en la Homilía De Angelis: «A ti, oh Miguel, general de los espíritus celestes, que por honra y dignidad estáis puesto al frente de todos los otros espíritus celestiales, a ti suplico...»”.     



Cf. Cornelio A. Lapide, Commentaria in Scripturam Sacram, t. 13, p. 112-114.



  




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Tesoros de la Fe


Nº 233 / Mayo de 2021

Las glorias de María
Explicación de la Salve Regina

Coronación de la Virgen (detalle), Fra Filippo Lippi, 1467 – Pintura al fresco, catedral de Spoleto, Perugia (Italia)



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San Adalberto de Magdeburgo, Obispo y Confesor

+981 Alemania. El Emperador Otón, el Grande, lo envió como jefe de un grupo de misioneros para evangelizar a los eslavos. Habiendo sido masacrados todos sus compañeros, volvió a Alemania, donde fue designado obispo de la nueva sede episcopal de Magdeburgo, en la Sajonia.








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