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«Tesoros de la Fe» Nº 3 > Tema “Grandes Devociones”

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Elogio a la lógica de San José


El Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, inspirador del mayor movimiento internacional de difusión del Mensaje de Fátima —del cual la campaña «El Perú necesita de Fátima» forma parte— se refería con frecuencia al padre adoptivo del Niño Jesús en admirables disertaciones. En 1976, durante la fiesta del gran santo, el insigne pensador católico, respondiendo a una pregunta discurre sobre un aspecto poco tratado del castísimo esposo de la Santísima Virgen.

 


El sueño de San José, escultura de Domenico Guidi (1625-1701) — Capilla de San José, Iglesia de Santa María de la Victoria, Roma


¿Podría mencionar un hecho en la vida de San José en que éste haya llevado la lógica hasta el heroísmo?

El episodio es muy conocido; fue cuando vio que Nuestra Señora había concebido un hijo del cual él no era el padre. El Evangelio aborda el asunto. San José fue colocado frente a una situación absurda, pues Nuestra Señora era evidentemente santa. De eso él no podía dudar, porque la santidad de Ella relucía de todos los modos posibles. Pero, de otro lado, estaba creada una situación que no comprendía, y con la cual no podía convivir.

En vez de denunciar a su Esposa como lo ordenaba la Ley hebrea, pensó en la única salida lógica: «Quien está de más en esta casa no es esta Madre, que aquí es la dueña y reina; ni el hijo que concibió. Alguien está de más, y ese alguien soy yo. Voy a abandonar la casa y desaparecer. No comprendo tal misterio, pero contra él no me levantaré. Pasaré mis días lejos, venerando el misterio que no entendí».

Y resolvió, cuando llegase la medianoche, abandonar la casa, huir, dejando a Nuestra Señora con el fruto de sus entrañas.

Consideren la calma de San José. Esa calma, sólo la poseen los hombres lógicos. Tenía que abandonar el mayor tesoro de la Tierra, que era Nuestra Señora. Y eso representaba un sufrimiento inmenso, inimaginable. El Evangelio narra que él estaba dormido, cuando apareció el ángel en sueños y le dio la explicación.

«Mientras reflexionaba sobre esto, he aquí que se le apareció en sueños un ángel del Señor y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir en tu casa a María, tu esposa, pues lo concebido en ella es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús, porque salvará a su pueblo de sus pecados» (Mt. 1, 20-21).

Así, antes de ese lance tremendo, San José dormía. Iba a viajar y debería prepararse, reposando antes del viaje. Doblegado por un enorme sufrimiento, sin embargo, dormía. El ángel se le apareció y le explicó la situación. Después, él continuó el sueño. Amaneció y la vida prosiguió normalmente. ¡Suma normalidad, suma coherencia, suma lógica! En alabanza a la lógica de San José, queda hecho este rápido comentario, que representa un elogio a la lógica.     





  




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+324 Mira. Obispo de Mira, en Asia Menor, de eminente caridad, fue desterrado por el Emperador Licinio. Derrotado éste por Constantino, volvió a su diócesis, donde obró estupendos milagres. En el Concilio de Nicea, fue de los más ardorosos adversarios del arrianismo. Primer Sábado del Mes

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