El Perú necesita de Fátima Sobre todo, aceptad y soportad con resignación el sufrimiento que Nuestro Señor os envíe.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 237

Lectura Espiritual  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

Del Juicio Particular - I

Habiendo considerado anteriormente el primero de los novísimos —la Muerte—, abordaremos hoy el segundo: el Juicio. Para lo cual reproducimos el siguiente texto, extraído de la admirable obra “Preparación para la muerte”.*

San Alfonso María de Ligorio

Cristo resucitado rodeado de mártires, Mateo Mexia, 1615 – Óleo sobre tela, Museo Jijón y Caamaño, Quito

Dicen comúnmente los teólogos que el juicio particular se verifica en el mismo instante en que el hombre expira, y que en el propio lugar donde el alma se separa del cuerpo es juzgada por nuestro Señor Jesucristo, el cual no delegará su poder, sino que por Sí mismo vendrá a juzgar esta causa.

“Vendrá con amor para los buenos y con terror para los malos”, dice san Agustín. ¡Oh, qué espantoso temor sentirá el que, al ver por vez primera al Redentor, vea también la indignación divina!

Meditando en esto, el padre Luis de la Puente temblaba de tal modo que la celda en que estaba se estremecía. El V. P. Juvenal Ancina se convirtió oyendo cantar el Dies irae, porque al considerar el terror que tendrá el alma cuando vaya al juicio, resolvió apartarse del mundo; y así, en efecto, lo abandonó. El enojo del Juez, será anuncio de eterna desventura; y hará padecer más a las almas que las mismas penas del infierno, dice san Bernardo.

Causa a veces el miedo sudor glacial en los criminales presentados ante los jueces de la tierra. Pisón, con traje de reo, comparece ante el Senado, y es tal su confusión y vergüenza, que allí mismo se da muerte. ¡Qué aflicción profunda siente un hijo o un buen vasallo cuando ve al padre o a su señor gravemente enojado!… ¡Pues mucha mayor pena sentirá el alma cuando vea indignado a Jesucristo, a quien despreció! Airado e implacable, se le presentará entonces este Cordero divino, que fue en el mundo tan paciente y amoroso, y el alma, sin esperanza, clamará a los montes que caigan sobre ella y la oculten al enojo de Dios.

Considera la acusación y examen. Dos serán estos libros: el Evangelio y la conciencia. En aquel se leerá lo que el reo debió hacer; en esta, lo que hizo. En el peso de la Divina Justicia no entrarán las riquezas, dignidades y nobleza de los hombres, sino apenas sus obras. “Has sido pesado en la balanza —dice Daniel (5, 27) al rey Baltasar—, y has sido hallado falto [de peso]. Es decir, según comentario del padre Álvarez, que “no fueron puestos en el peso el oro y las riquezas, sino solo el rey”.

Llegarán luego los acusadores, y el demonio en primer lugar, dice san Agustín. Presentará todas las promesas que hicimos, olvidadas y no cumplidas después, y aducirá nuestras culpas, designando los días y horas en que las hayamos cometido.

Cornelio a Lápide dice que Dios presentará ante el reo los ejemplos de los santos, todas las luces e inspiraciones que le dio, todos los años de vida que le concedió para que practicase el bien. Hasta de las miradas tendrás que dar cuenta, exclama san Anselmo. Y así como se purifica y aquilata el oro separándole de la escoria, así se aquilatarán y examinarán las confesiones, comuniones y otras buenas obras.

 

* Consideración 24.



  




Artículos relacionados

¿En qué consiste la perfección cristiana?
La espiritualidad vigorosa de San Ignacio de Loyola
¿Qué eres Dios mío?
Debes buscar a Dios...
El Sacramento del Matrimonio - III
Las cruces del buen y del mal ladrón
A vosotros, pobres pecadores
El Sacramento del Matrimonio - II
Grandeza del nombre “Amigo de la Cruz”
Del Juicio Particular - II







Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


COVID-19
¿El coronavirus es un castigo divino?
La pandemia y los grandes horizontes de Fátima
Mons. Athanasius Schneider: Nos gloriamos en las tribulaciones
Remedio seguro contra la “coronafobia”
Cardenal Raymond Leo Burke: Mensaje sobre el combate contra el coronavirus



Peregrinando
150 años de la Comuna de París
San Juan Masías
Rosa de Santa María
Iglesia y Estado: ¿unión o separación?
Remedio eficaz contra los males contemporáneos
Las glorias de María
Santo Toribio de Mogrovejo
La Sagrada Túnica de Nuestro Divino Redentor
Santa Bernadette Soubirous
Corrupción en la sociedad: ¿Existe una solución?
Fiesta de gloria y de paz
Intransigencia de los Santos: irreductible fidelidad a su misión
Cristiandad
El ángel de la guarda, nuestro verdadero amigo
La Asunción de María Santísima
¡Vade retro Satanás!
El Santísimo Sacramento de la Eucaristía
La Madonna de Monte Bérico
Remedio seguro contra la “coronafobia”
El Hijo de Dios condenado por el más arbitrario de los procesos
Santa Jacinta de Fátima: Centenario de su fallecimiento (1920-2020)
La actitud católica frente a la muerte y la concepción materialista
¿Cómo rezar bien el rosario en honor a la Virgen María?
Grandezas y glorias de San José
Presencia diabólica en el mundo de hoy
Los rostros de la Virgen en el Perú
La Visita a los Monumentos - Jueves Santo
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa
Santidad: la verdadera gloria de Francisco y Jacinta



 



Tesoros de la Fe


Nº 238 / Octubre de 2021

150 años de la Comuna de París
Implacable persecución de la Iglesia

Barricada, la Comuna de París, mayo de 1871, André Devambez, 1911 – Óleo sobre lienzo, Museo de la Historia de Francia, Palacio de Versalles



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

21 de octubre

San Hilarión, Abad

+Siglo IV + Palestina. Nació en Tabata, pequeña ciudad de Gaza, en Palestina. Hijo de Paganos, que lo enviaron para estudiar en Alejandría, se convirtió y partió hacia el desierto, donde fue dirigido por San Antonio.








Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....