El Perú necesita de Fátima ¿Y tú sufres mucho? No te desanimes. Yo nunca te dejaré. Mi Corazón Inmaculado será tu refugio y el camino que te conducirá hasta Dios.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 208

Cristo en el Hogar  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

La edad preescolar

R.P. Raúl Plus SJ

De ordinario entre los 3 y los 5 años de edad no se ha despertado aún, al menos de un modo completo, el sentido moral. A mitad del camino entre la inconsciencia de la más tierna edad y el contacto racional con la vida, la principal ocupación es el juego: el niño recorta cartones o garrapatea unos dibujos sin sentido; la niña viste y desviste una muñeca.

Se produce el primer contacto —esto depende de cada familia, pero sobre todo de las mamás— con el mundo invisible; el niño aprende las primeras oraciones; sabe que hay un Dios, el Niño Jesús; que hay cosas prohibidas, aun cuando ignore la malicia de las mismas; coge lo que es de mamá, sin percatarse de que ello es un robo; no dice siempre la verdad, sin saber del todo que el mentir es algo ruín, y cuando miente, lo hace más por instinto que por ingénita perversión. Por un beso iría al otro cabo del mundo, y más lejos aún por un chocolate.

Hay que aprovechar esa edad prodigiosa.

Puesto que el niño es un ser muy imaginativo, hay que sugerirle imágenes; mas, como necesita ser educado, las imágenes han de ser elevadas. ¿Por qué no hemos de utilizar las vidas de algunos santos, en especial las vidas de Jesús y de María? Abundan en el Evangelio episodios muy pintorescos, por cierto, y muy al alcance del niño. Si el Evangelio ha entrado en el corazón de la madre, esta conocerá el arte de interesar sin falsear, de instruir sin fatigar, de adaptar los conocimientos a la capacidad del pequeñito.

No se le digan inexactitudes. El niño, a esa edad, es de una docilidad extremada. “Lo ha dicho papá”, “lo ha dicho mamá”; en consecuencia, es cosa sagrada. Cuidado, pues, con los cuentos que se le refieren, con las alusiones que se le hacen, con las conversaciones que con él se mantienen.

El niño, a esa edad, se siente inclinado a referir para sí todas las cosas; pero es muy propenso, asimismo, al desinterés y a la bondad. De suyo es egoísta por instinto; posee un sentido terrible de la propiedad: no reparte nada; lo quiere todo para sí. Como tiene muchas necesidades y sabe que es pequeño, procura rodearse del mayor número posible de cosas útiles. Mas, si poco a poco se le adiestra a mirar a su alrededor, a ver que existen otros seres menos privilegiados que él; si se le inculca la idea de que es cosa loable desprenderse de algo por amor a los demás, descubriremos en él unas generosidades insospechadas.

El niño, a esa edad, no tiene aún el caparazón de faltas y negligencias que se interpone entre él y su bautismo y que es propio de las personas mayores. Le es innata la sencillez; es puro. Posee la fe infusa, y el Espíritu Santo mora de asiento en su alma. Pero conviene no escandalizar al menor de esos pequeñitos; evitarle el espectáculo del mal, de la impureza aun material, de la mentira, de la cólera.

Por otra parte es distraído, olvidadizo, fantaseador. Le hablas, y él, escuche o no escuche, sigue la idea o la emoción de su interior. Las órdenes le resbalan como el agua por encima del mármol. Es preciso llamarle una y otra vez la atención, reiterar las invitaciones o las órdenes, sin impaciencia de parte nuestra ni fatiga de parte suya.

Debe prestarse atención a las maneras, a su posición en la cama, a sus pequeñas comidas, a los primeros síntomas que revelen glotonería, pereza, indisciplina, sensualidad. El niño es aún inconsciente, pero no conviene que lo sea el educador. Nada de prolijas explicaciones; basta una palabra breve, a veces una simple mirada que diga muchas cosas.

No hay que desanimarse si los resultados no son enteramente satisfactorios. Conviene interrogarse, y enmendarse si fuera el caso. Y no ver sino a Jesucristo en esos pequeñitos: “Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis” (Mt 25, 40).

 

* Adaptado del libro Cristo en el Hogar, Ed. Subirana, Barcelona, 1960, p. 569-572.



  




Artículos relacionados

Educación de la docilidad
Hijos que mandan
Educación de la obediencia
Amor o instinto maternal
El amor a los hijos
Dificultades que enfrenta la formación cristiana
Caprichos de la infancia
El arte de crear defectos en los hijos




Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


COVID-19
¿El coronavirus es un castigo divino?
La pandemia y los grandes horizontes de Fátima
Mons. Athanasius Schneider: Nos gloriamos en las tribulaciones
Remedio seguro contra la “coronafobia”
Cardenal Raymond Leo Burke: Mensaje sobre el combate contra el coronavirus



Peregrinando
La Madonna de Monte Bérico
Remedio seguro contra la “coronafobia”
El Hijo de Dios condenado por el más arbitrario de los procesos
Santa Jacinta de Fátima: Centenario de su fallecimiento (1920-2020)
La actitud católica frente a la muerte y la concepción materialista
¿Cómo rezar bien el rosario en honor a la Virgen María?
Grandezas y glorias de San José
Presencia diabólica en el mundo de hoy
Los rostros de la Virgen en el Perú
La Visita a los Monumentos - Jueves Santo
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa



 



Tesoros de la Fe


Nº 221 / Mayo de 2020

Una promesa, una esperanza
Basílica de la Madonna de Monte Bérico

Basílica de Santa María de Monte Bérico, Vicenza (Italia), construida sobre el cerro que domina la ciudad



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

3 de junio

San Ovidio, Obispo y Mártir.

+Siglo II Braga (Portugal). Pagano, se convirtió con las predicaciones de San Pedro y San Pablo en Roma. San Clemente lo envió como Obispo para la entonces Bracara-Augusta, donde después de muchos trabajos y conversiones, fue martirizado.



San Carlos Lwanga y los 26 mártires de Uganda

+1886 Uganda - Africa. Carlos Lwanga, junto con otros 22 pajes del rey Mwanga, de los que era el jefe, fueron quemados vivos por defender su fe y por no ceder a los depravados deseos del Rey. Y los 26 mártires de Uganda, con Carlos Lwanga a la cabeza, fueron declarados santos por el Papa Paulo VI, el 18 de octubre de 1964, y ahora en Uganda hay un millón de católicos: "La sangre de los mártires, produce nuevos cristianos".

Más información aquí.






Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....