El Perú necesita de Fátima La verdadera penitencia que Nuestro Señor ahora quiere y exige, consiste, sobre todo, en el sacrificio que cada uno tiene que imponerse para cumplir con sus propios deberes.
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«Tesoros de la Fe» Nº 206

Palabras del Director  [+]  Versión Imprimible
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Febrero de 2019 – Año XVIII

Estimados amigos:

Desde la aparición del Islam en el siglo VII, este ha representado una continua amenaza para la cultura y civilización occidental y cristiana. La península ibérica, por ejemplo, fue invadida casi en su totalidad por los moros. La posesión de la Tierra Santa fue motivo de discordias y enfrentamientos, que clamaron por el surgimiento de las Cruzadas. En Covadonga, al extremo norte de España, bajo el patrocinio de la Santísima Virgen, se dio inicio a la Reconquista que abarcó siete largos siglos de avances y de retrocesos, culminando con la rendición de Granada en 1492.

Luego vinieron las espléndidas victorias cristianas de Lepanto —la mayor batalla naval de la historia— en 1571, que detuvo el avance turco por el Mediterráneo, y de Viena en 1683, que diezmó a las tropas musulmanas. Resultando un periodo de relativa calma que abarcó hasta muy entrado el siglo XX.

Desde entonces para acá, se trocaron las legendarias cimitarras y los ágiles caballos árabes, por armas no convencionales y tácticas de guerra psicológica. Los atentados terroristas islámicos del 2001, contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono en Washington, sacudieron al mundo entero mostrando una cruda realidad. Por un lado, una lucha sangrienta de connotación terrorista desatada por el islamismo radical; y, por otro lado, una inmigración masiva simultánea que no se deja asimilar por la cultura occidental y cristiana, sino que más bien pretende imponerse a ella.

La actualidad del tema dispensa mayores comentarios. La reciente publicación en los Estados Unidos de un libro titulado: “El Islam y el suicidio de Occidente: Orígenes, doctrinas y objetivos del Islam”, nos llevó a entrevistar al propio autor, Luis Sergio Solimeo. Entrevista que ustedes podrán leer y meditar, en las páginas siguientes.

Con el aprecio de siempre, me despido.

En Jesús y María,

El Director



  




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Tesoros de la Fe


Nº 253 / Enero de 2023

El galeón sumergido
Símbolo de la esperanza

El naufragio del galeón Nuestra Señora de Atocha frente a las costas de Florida, en 1622 (Yeorgos Lampathakis, National Geographic Society)



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Santoral

4 de febrero

San José de Leonisa, Confesor

+1612 + Nápoles - Italia. Recibió en el bautismo el nombre de Eufrasio. Antes de los 17 años tomó el hábito de capuchino, cambiando su nombre por el de José. En 1687 fue nombrado, a su pedido, misionero en Constantinopla, a fin de conceder alivio e instrucción a los cristianos que se encontraban esclavizados por los mahometanos. Habiendo sido acusado de asesinato, fue torturado y milagrosamente salvado por un ángel, que le ordenó volver a Italia.



P. Fr. Bartolomé de Vadillo OSA

+(1590-1659) Perú. Religioso agustino, natural de Salta. Su mayor gloria es la de haber fundado el Hospital de San Bartolomé (Lima, 1651), que atendía exclusivamente a “negros abandonados y pobres”, sean estos esclavos o libres. “Su retrato se conservó muchos años en dicho hospital, con este cuarteto escrito por un negro agradecido: «Feliz Vadillo que franco / supo con forma especial, / darle al negro aquí hospital / siendo de piedad él blanco»”.








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