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«Tesoros de la Fe» Nº 192

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La maravilla de la creación en el movimiento universal de todas las cosas

El movimiento tiene una belleza propia y refleja la perfección,
la sabiduría y las maravillas
del Creador

Plinio Corrêa de Oliveira

Dios es admirable en todas sus obras. Es un principio con el cual todos concuerdan.

Cuando se habla de obras, el espíritu se vuelve naturalmente para cosas que Dios creó: desde una piedra hasta el ángel. De ese modo, nos acordamos de las bellezas de la naturaleza. Sin embargo, no corresponde a la verdad juzgar que con esa visión se agota la cuestión. Hay algo también creado por Dios que no consiste en seres substanciales: es el movimiento universal de todas las cosas.

No podemos tener apenas una visión estática del universo, como si Dios lo hubiese creado sin movimiento. Al contrario, debemos tener una noción del universo puesto en movimiento comunicado por el Creador. Y ese movimiento tiene una belleza propia que obedece a reglas y que refleja la perfección, la sabiduría y las maravillas de Dios.

Un ejemplo: podríamos decir que la caída de una hoja de un árbol refleja una belleza de la creación. Aquel movimiento propio de una hoja que se desprende de su rama y sigue, en una caída suave y gradual, en un momento indefinido, cayendo armoniosa y plácidamente en zigzag, es tan elegante que se diría que la hoja está volando y no apenas cayendo.

Y cuando la hoja cae, tocando el suelo de modo leve y delicado, se tiene la impresión de que ella besa la faz de la tierra antes de deshacerse y transformarse ella misma en tierra.

También los movimientos generales de los astros presentan una gran belleza. Platón imaginaba que los astros eran esferas de cristal que giraban sobre sí, teniendo cada una, al girar, sonoridad propia. Y que eso producía la belleza de la música universal. Si bien que esa concepción es fantasiosa, ella es muy bonita y, en el fondo, contiene algo de verdadero para nuestros sentidos.

Si una persona consiguiese captar en su conjunto la trayectoria de las estrellas, ¿no vería que ellas realizan un movimiento muy bonito? Es bello el movimiento de una hoja muerta que cae, sin embargo más majestuoso es el movimiento de una estrella fugaz. Cayendo, ella surca el cielo con aquel rastro de fuego. De repente se apaga, dando a entender que la luz se niega a posar en una materia tan vil como el suelo.



  




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Tesoros de la Fe


Nº 233 / Mayo de 2021

Las glorias de María
Explicación de la Salve Regina

Coronación de la Virgen (detalle), Fra Filippo Lippi, 1467 – Pintura al fresco, catedral de Spoleto, Perugia (Italia)



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Santoral

15 de mayo

San Isidro - Labrador

+1130 + Madrid - España. Nació en Madrid hacia el año 1080. Isidro se hizo santo labrando la tierra. La pobreza de la familia lo había obligado a buscar trabajo en el campo desde muy joven. Se levantaba a la madrugada para poder asistir a la santa misa antes de ir a trabajar. Fue víctima de la envidia de los otros trabajadores, que no toleraban verlo rezar arrodillado antes de trabajar la tierra, acusándolo de "ausentismo". Juan Vargas, hacendado que lo contrató, quiso darse cuenta personalmente y se escondió cerca del campo. En efecto, lo sorprendió arrodillado rezando, pero también vio a un ángel que manejaba el arado y a otro que guiaba los bueyes. Desde ese día, la estimación se convirtió en devoción. Murió hacia el año 1130. Felipe II, atribuyendo su curación a la intercesión del santo campesino, del que se había hecho llevar algunas reliquias, se convirtió en el más celoso promotor de su canonización que aunque se demoró, fue una verdadera apoteosis.








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