El Perú necesita de Fátima Quiero decirte que hagan aquí una capilla en mi honra, que soy la Señora del Rosario, que continuéis siempre rezando el rosario todos los días.
CampañasTienda VirtualTesoros de la FeDonaciones



«Tesoros de la Fe» Nº 184

Historia Sagrada  [+]  Versión Imprimible
AbcAbcAbc

Jesús en el Sepulcro

San Juan Bosco

La ley de los judíos prohibía que el sábado se dejaran en la cruz los cuerpos muertos; por esto, se dirigieron a Pilatos para pedirle que hiciera quebrar las piernas a los que habían sido crucificados, con el objeto de que murieran más pronto y fueran sepultados. Esto hicieron con los ladrones que aún vivían, pero como Jesús ya estaba muerto, le traspasaron el costado con una lanza y de la herida salió sangre y agua.

Entonces, José de Arimatea, discípulo secreto de Jesús, se presentó valerosamente a Pilatos para pedirle su cuerpo y sepultarlo. Pilatos se admiró de que Jesús ya hubiera muerto y otorgó lo que se le pedía.

Ayudado por Nicodemo, otro discípulo secreto de Jesús, José, bajó de la cruz el cuerpo de Jesús, lo ungió, lo embalsamó, lo envolvió en una sábana, y lo puso en un sepulcro nuevo abierto en la roca, donde ninguno aún había sido sepultado; cerró la entrada del monumento con una gran piedra y se fue. Algunas mujeres, entre las cuales estaba la Magdalena, miraron bien dónde lo habían puesto y también se fueron.

Al recordar los sacerdotes y los fariseos que Jesús había dicho en vida que resucitaría, tres días después de muerto, se presentaron a Pilatos para pedirle que pusiera guardias en el sepulcro. Pilatos les contestó: —“Tenéis soldados, custodiadlo vosotros”.

Fueron, pues, sellaron la piedra y pusieron guardias a fin de que nadie pudiese apoderarse del cuerpo de Jesús y dijera después que había resucitado. Pero Jesús era Dios omnipotente, dueño de la vida y de la muerte, y podía resucitar cuando quisiese y burlar todos los artificios de los hombres.

Resurrección de Jesucristo

Los profetas predijeron que el Mesías, después de haber sido crucificado por los de su nación, había de resucitar gloriosamente.

También se cumplió en Jesucristo ese extraordinario acontecimiento. Permaneció tres días en el sepulcro, para que todos se convencieran de que había muerto de veras. La mañana del tercer día, Domingo de Pascua, se oyó un gran terremoto. El divino Salvador resucitó por su propia virtud y salió glorioso del sepulcro con el rostro más radiante que el sol y los vestidos más blancos que la nieve.

El entierro de Cristo, Peter Paul Rubens, c. 1612 – Óleo sobre lienzo, Getty Center, Los Angeles, California

Resucitaron con Él algunos muertos y se aparecieron a muchas personas de Jerusalén. Atemorizados, ante aquel ruido y aquel prodigio, los soldados que estaban de guardia, cayeron como muertos. Vueltos en sí, huyeron y contaron a los sacerdotes lo que habían visto. Estos trataron de comprarlos ofreciéndoles dinero, para que dijeran que, mientras dormían, habían ido los discípulos y robado el cuerpo de Jesús. ¡Necedad de la obcecación judaica! Si dormían, dice san Agustín, ¿cómo pudieron ver? Y, si estaban despiertos, ¿por qué permitieron que se lo llevaran?

María Magdalena, María la madre de Santiago y María Salomé, que habían ido por la mañana al sepulcro, lo encontraron abierto. Un ángel del Señor, bajado del cielo, había sacado la piedra que lo cubría y estaba sentado sobre ella. María Magdalena se apresuró a poner esto en conocimiento de los discípulos y los otros entraron en el monumento. Mientras estaban registrándolo, dos ángeles, con hábitos resplandecientes, les dijeron: —“No temáis; Jesús Nazareno, el que fue crucificado y a quien vosotros buscáis, ya no está aquí; ha resucitado. Id a buscar a los discípulos y anunciad a Pedro su resurrección”. Ellas salieron al instante y con grande alegría fueron a buscar a los apóstoles.



  




Artículos relacionados

Jesús reprende a los Fariseos
Parábolas de las diez vírgenes y el rico Epulón
Institución de la Eucaristía
La Infancia de Jesús
Vida pública de Jesús
Presentación del Niño Jesús en el Templo
Camino de Emaús
Pedro niega a Jesús
Las parábolas de Jesús
La resurrección de Lázaro




Informe de sus aportes a la Alianza de Fátima ¿Necesita que alguien rece por usted? Advocaciones marianas en el Perú Suscríbase a nuestro boletín


COVID-19
¿El coronavirus es un castigo divino?
La pandemia y los grandes horizontes de Fátima
Mons. Athanasius Schneider: Nos gloriamos en las tribulaciones
Remedio seguro contra la “coronafobia”
Cardenal Raymond Leo Burke: Mensaje sobre el combate contra el coronavirus



Peregrinando
El ángel de la guarda, nuestro verdadero amigo
La Asunción de María Santísima
¡Vade retro Satanás!
El Santísimo Sacramento de la Eucaristía
La Madonna de Monte Bérico
Remedio seguro contra la “coronafobia”
El Hijo de Dios condenado por el más arbitrario de los procesos
Santa Jacinta de Fátima: Centenario de su fallecimiento (1920-2020)
La actitud católica frente a la muerte y la concepción materialista
¿Cómo rezar bien el rosario en honor a la Virgen María?
Grandezas y glorias de San José
Presencia diabólica en el mundo de hoy
Los rostros de la Virgen en el Perú
La Visita a los Monumentos - Jueves Santo
Un remedio eficaz contra la amnesia religiosa



 



Tesoros de la Fe


Nº 225 / Septiembre de 2020

El Ángel de la Guarda
El amigo cierto en la hora incierta

Ángel de la Guarda, anónimo napolitano, c. 1614 – Escultura en madera, Monasterio de San Blas de la Villa de Lerma, Burgos (España)



Solicite aquí la visita de la Virgen Peregrina de Fátima




Santoral

27 de setiembre

San Vicente de Paul, Confesor.

+1660 París. Conocido como el gran Santo del gran siglo en Francia. Fundador de los Lazaristas y de las Hermanas de la Caridad. Prácticamente no hubo atividad religiosa o de caridad a la que no estuviese ligado. Los religiosos y religiosas de las Congregaciones que fundó, fueron piezas fundamentales para hacer retroceder al protestantismo y perder fuerza en aquel país.

Más información aquí.






Ayude a difundir el mensaje de Fátima
Alianza de Fátima | Donaciones | Solicite visita de la Virgen | Tienda Virtual

Campaña promovida por la Asociación Santo Tomás de Aquino
Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú
..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....