Síganos en Facebook
Tienda virtual
Almanaque 2012
Almanaque Fátima 2012
ADQUIERA SU ALMANAQUE AQUÍ
Búsqueda

Todo sobre Fátima

Cronología

Apariciones del
Ángel de Portugal


Las Apariciones de la Santísima Virgen

El Secreto de Fátima

Devoción al Corazón Inmaculado de María

Fátima y
el Escapulario


La Imagen Peregrina Internacional

Los tres pastorcitos

Devocionario

Alianza de Fátima

Una Alianza con
María


Mis Beneficios

¿Cómo participar?

La Virgen Peregrina en mi hogar

Nuestra pequeña historia

¿En qué consiste la visita?

Solicite la visita
a su hogar


Tesoros de la Fe



Número 122
Febrero de 2012

Secciones
La Palabra del
Sacerdote
Lectura Espiritual
Página Mariana
Vidas de Santos
Especiales
S.O.S. Familia
¿Por qué llora
Nuestra Señora?

Verdades Olvidadas

Números anteriores




2011
2010 2009 2008
2007 2006 2005
2004 2003 2002

Almanaque Fátima



FEBRERO 2012

¡366 días con la Santísima Virgen! Dele click y conozca su Almanaque Fátima 2012.

Lectura Espiritual Versión ImprimibleVersión Imprimible


Tercer artículo del Credo

Que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen


El Mesías prometido y esperado desde la caída de los primeros padres, el Verbo divino tomó carne humana, no por obra de varón como los demás hombres, sino sobrenatural y milagrosamente, por virtud y gracia del Espíritu Santo, en las purísimas entrañas de María Santísima, sin detrimento de su virginal pureza [...] quedando esta virgen como lo había sido antes del parto, y lo fue después perpetuamente (Pbro. D. Eulogio Horcajo Monte de Oria, «El Cristiano Instruido en su Ley», Madrid, 1891, pp. 45-49).


La Anunciación y Encarnación del Verbo Divino, Duccio de Buoninsegna (1308-11) — Galería Nacional, Londres


El tercer artículo del Credo nos enseña que el Hijo de Dios tomó cuerpo y alma, como tenemos nosotros, en las purísimas entrañas de María Virgen, por obra del Espíritu Santo, y que nació de esta Virgen.

Obra de la Santísima Trinidad

A formar el cuerpo y a crear el alma de Jesucristo concurrieron las tres divinas Personas.

Se dice sólo: fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo porque la Encarnación del Hijo de Dios fue obra de bondad y amor, y las obras de bondad  y amor se atribuyen al Espíritu Santo.

El Hijo de Dios se hizo hombre sin dejar de ser Dios. El Hijo de Dios encarnado, esto es, Jesucristo, es Dios y hombre juntamente, perfecto Dios y perfecto hombre. En Jesucristo, hay dos naturalezas: la divina y la humana.

[Sin embargo] en el Hijo de Dios hecho hombre no hay más que una Persona, y ésta es divina. [No obstante] en Jesucristo hay dos voluntades: la una divina y la otra humana.

Jesucristo tenía libre albedrío, mas no podía obrar el mal, porque el poder obrar el mal es defecto, no perfección de la libertad.

El Hijo de Dios y el Hijo de María son una misma Persona, esto es, Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre.

[Así] la Virgen María es Madre de Dios, porque es Madre de Jesucristo, que es verdadero Dios. María vino a ser Madre de Jesucristo únicamente por obra y gracia del Espíritu Santo.

Es de fe que María Santísima fue siempre Virgen, y es llamada la Virgen por excelencia.

Desde el 1º de noviembre de 1950, es dogma de fe que María Santísima, terminado el curso de su mortal vida, fue llevada en cuerpo y alma a los Cielos. Este privilegio se llama “la Asunción de María” (Catecismo Mayor de San Pío X, Ed. Magisterio Español, Vitoria, 1973, pp. 15-17).     




  

[ Volver Lectura Espiritual ]


Dirección: Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú