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Número 137
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El que quiera venir en pos de mí que se niegue a sí mismo



“El que quiera venir en pos de mí que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga” (Mt. 16, 24).


El deseo desenfrenado de placeres, enervando las fuerzas del alma y corrompiendo las buenas costumbres, destruye poco a poco la conciencia del deber.

De hecho, son siempre más numerosos los que, hoy en día, atraídos por los placeres del mundo, nada abominan más vivamente, ni evitan con mayor atención, que los sufrimientos que se presentan o las aflicciones voluntarias del alma o del cuerpo, y que se comportan habitualmente, según las palabras del Apóstol, como enemigos de la Cruz de Cristo.

Ahora bien, nadie puede alcanzar la bienaventuranza eterna si no renuncia a sí mismo, no carga su cruz y no sigue a Jesucristo. 

Pío XI, Carta Magna Equidem, del 2 de agosto de 1924 (AAS, v. 16, pp. 362-365).



  

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