Búsqueda
 
Buscar en www.fatima.org.pe
Último Lanzamiento
 
Todo sobre Fátima

Cronología

Apariciones del
Ángel de Portugal


Las Apariciones de la Santísima Virgen

El Secreto de Fátima

Devoción al Corazón Inmaculado de María

Fátima y
el Escapulario


La Imagen Peregrina Internacional

Los tres pastorcitos

Devocionario

Efemérides 2008

Sesquicentenario de las apariciones de la
Virgen en Lourdes


Centenario del Nacimiento de Plinio Corrêa de Oliveira

Alianza de Fátima

Una Alianza con
María


Mis Beneficios

¿Cómo participar?

La Virgen Peregrina en mi hogar

Nuestra pequeña historia

¿En qué consiste la visita?

Solicite la visita
a su hogar


Tesoros de la Fe


Número 83
Noviembre de 2008

Secciones
La Palabra del
Sacerdote
Lectura Espiritual
Página Mariana
Vidas de Santos
Especiales
S.O.S. Familia
¿Por qué llora
Nuestra Señora?

Números anteriores




2008 2007 2006
2005 2004 2003
2002

Almanaque Fátima



Noviembre 2008

Peregrinando


Informativo N° 14

Consultar números anteriores

Lectura Espiritual Versión ImprimibleVersión Imprimible


Primer artículo del Credo (I)
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra

Estas palabras quieren decir: Creo con toda seguridad y sin ninguna vacilación confieso a Dios Padre, la primera Persona de la Santísima Trinidad, que en virtud de su omnipotencia creó de la nada el propio cielo y la tierra, y todo lo que en sus dimensiones está contenido; que sustenta y gobierna todas las cosas creadas. Y no sólo de corazón lo creo, y de boca lo confieso, sino que con el mayor afecto y piedad filial a Él me entrego, por ser el sumo y perfecto bien.

“En este lugar, la palabra ‘creo’ no tiene el significado de ‘pensar’, ‘juzgar’, ‘opinar’. Conforme la doctrina de la Sagrada Escritura, significa una adhesión absolutamente segura, por la cual la inteligencia acepta, con firmeza y constancia, los misterios que Dios le manifiesta. Sólo cree propiamente quien esta seguro de alguna verdad, sin la menor duda. Quien dice ‘creo’ expresa la íntima aquiescencia del alma, que es el acto interior de la fe. Sin embargo, haciendo pública profesión debe exteriorizar la fe que lleva en el alma y manifestarla con la mayor expansión de alegría”. 1

La creación

Dios cuida del mundo y de todas las cosas
que creó y las gobierna con su infinita
bondad y sabiduría.

De Dios Padre y de la Creación 2

Sabemos que hay Dios porque la razón lo demuestra y la fe lo confirma. Dios es Padre: 1° Porque es Padre, por naturaleza, de la segunda Persona de la Santísima Trinidad, que es el Hijo engendrado por Él. 2° Porque Dios es Padre de todos los hombres que Él ha creado, conserva y gobierna. 3° Porque, finalmente, es Padre por gracia de todos los buenos cristianos, que por esto se llaman hijos de Dios adoptivos.

El Padre es la primera Persona de la Santísima Trinidad porque no procede de otra persona, sino que es el principio de las otras dos Personas, que son el Hijo y el Espíritu Santo.

Todopoderoso quiere decir que Dios puede hacer todo cuanto quiere. Dios todo lo puede, aunque no pueda pecar ni morir, porque el pecar o morir no es efecto de potencia, sino de flaqueza, la cual no puede hallarse en Dios, que es perfectísimo.

Crear es hacer de nada algo; por esto se dice Creador del cielo y de la tierra, porque hizo de nada el cielo y la tierra y cuanto en el cielo y en la tierra se contiene.

El mundo fue creado igualmente por las tres divinas Personas, porque todo cuanto hace una Persona respecto de las criaturas, lo hacen con el mismo acto las otras dos.

La Creación se atribuye particularmente al Padre porque es efecto de la divina Omnipotencia, la cual se atribuye especialmente al Padre, como la sabiduría al Hijo y la bondad al Espíritu Santo, aunque las tres divinas Personas tienen la misma omnipotencia, sabiduría y bondad.

Dios tiene cuidado del mundo y de todas las cosas que ha creado, las conserva y gobierna con su infinita bondad y sabiduría, y nada sucede acá abajo sin que Dios lo quiera o lo permita, porque hay cosas que Dios quiere y manda y otras que no las impide, como es el pecado.

Dios no impide el pecado, porque aun del abuso que el hombre hace de la libertad que Él le dio, sabe sacar bien y hacer que brille más y más su misericordia o su justicia.

Notas.-

1. Catecismo de los Párrocos, redactado por decreto del Concilio Tridentino, publicado por orden del Papa San Pío V, llamado vulgarmente CATECISMO ROMANO, versión fiel de la edición original de 1566, Editora Voces, Petrópolis, 1962, 2ª edición, p. 77. Traducción libre.
2. Textos extraídos del Catecismo Mayor de San Pío X, Editorial Magisterio Español, Vitoria, 1973, pp. 8-9.


  

[ Volver Lectura Espiritual ]


Dirección: Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú