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Número 137
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La deformación moral es muchas veces causa del error


¿Por qué la verdad genera odio? ¿Por qué el hombre que proclama la verdad en tu nombre viene a ser para ellos un enemigo, amando como aman la felicidad que no es más que el gozo de la verdad?

No hay más respuesta que ésta: el amor de la verdad es tan grande que todos aquellos que aman otra cosa quisieran que esto que aman fuera la verdad. Y como no les gusta que les engañen, tampoco les gusta convencerse de que se engañan.

Por eso odian la verdad, porque aman algo que creen verdad. La aman cuando brilla, la aborrecen cuando reprende. No quieren que nadie les engañe, pero quieren engañar.

Por eso la aman cuando se descubre y la odian cuando les descubre a ellos. La paga que ella les dará será descubrirlos contra su voluntad, ya que no quieren que nadie les descubra. Por otra parte, ella no se les manifestará.

Así, así, también así es el alma humana, ciega y enferma, tan torpe y repugnante; quiere ocultarse, pero no quiere que nada se le oculte. Le va a suceder justamente lo contrario: que ella no va a poder ocultarse a la Verdad, mientras que la Verdad queda oculta para ella.


San Agustín, Confesiones (X, 23), CETA, Iquitos, 2003, pp. 242-243.


  

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