Síganos en Facebook
Tienda virtual
Búsqueda

Todo sobre Fátima

Cronología

Apariciones del
Ángel de Portugal


Las Apariciones de la Santísima Virgen

El Secreto de Fátima

Devoción al Corazón Inmaculado de María

Fátima y
el Escapulario


La Imagen Peregrina Internacional

Los tres pastorcitos

Devocionario

Alianza de Fátima

Una Alianza con
María


Mis Beneficios

¿Cómo participar?

La Virgen Peregrina en mi hogar

Nuestra pequeña historia

¿En qué consiste la visita?

Solicite la visita
a su hogar


Tesoros de la Fe



Número 137
Mayo de 2013

Secciones
La Palabra del
Sacerdote
Lectura Espiritual
Página Mariana
Vidas de Santos
Especiales
S.O.S. Familia
¿Por qué llora
Nuestra Señora?

Verdades Olvidadas

Números anteriores




2013 2012 2011
2010 2009 2008
2007 2006 2005
2004 2003 2002

Almanaque Fátima



MAYO 2013

¿Necesita que alguien rece por Ud.? Encienda una vela virtual en: www.oratoriodefatima.com

Especiales Versión ImprimibleVersión Imprimible


Amar la Cruz


Plinio Corrêa de Oliveira


Nuestro Señor Crucificado,
Juan Martínez Montañés, 1568-1649 — Basílica Catedral de Lima


Señor Jesús, Varón del Dolor, en vuestra Alma y en vuestro Cuerpo sufristeis todo cuanto es dado a un hombre sufrir.

 Contemplo vuestro cadáver bajado del patíbulo, vuestra humanidad como que aniquilada y vuestra Sangre infinitamente preciosa derramada a lo largo de la Pasión.

Por todos los siglos de los siglos, representaréis el dolor en el horizonte de nuestras almas. El dolor, con todo cuanto tiene de noble, de fuerte, de grave, de dulce y de sublime. El dolor elevado del simple ámbito de las consideraciones filosóficas al firmamento infinito de la Fe. El dolor comprendido en su significación teológica, como expiación necesaria y como medio indispensable de santificación.

Por el mérito infinito de vuestra preciosísima Sangre, dad a nuestra inteligencia la claridad necesaria para comprender el papel del dolor, y a nuestra voluntad la fuerza para amarlo con todas las fibras de nuestras almas.

Sólo por la comprensión del papel del dolor y del misterio de la Cruz, es que la humanidad puede salvarse de la tremenda crisis en que está hundiéndose, y de las penas eternas que aguardan a los que hasta el último momento permanecieren cerrados a vuestra invitación para seguir con Vos la vía dolorosa.

María Santísima, Madre Dolorosa, por vuestras oraciones multiplicad sobre la tierra las almas que aman la Cruz.

Ésta es la gracia de incalculable valor, que os pedimos, en el crepúsculo de nuestra pobre y estropeada civilización.     




  

[ Volver Especiales ]


Dirección: Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú