Y Jesús miró a San Pedro...
“Ojos claros, serenos, que vuestro Apóstol Pedro han ofendido, mirad y reparad lo que he perdido. Si atado fuertemente, queréis sufrir por mí y ser azotado, no me miréis airado, porque no parezcáis menos clemente. Pues lloro amargamente, volved ojos serenos, y pues morís por mí, miradme al menos”.
(Francisco Guerrero, 1528-1599)

San Pedro interpelado por la criada niega a Jesús (cf. Mt. 26, 69-75) La negación de San Pedro, Nicolás Tournier, 1625 — Museo del Prado, Madrid
|