Búsqueda
 
Buscar en www.fatima.org.pe
Último Lanzamiento
 
Todo sobre Fátima

Cronología

Apariciones del
Ángel de Portugal


Las Apariciones de la Santísima Virgen

El Secreto de Fátima

Devoción al Corazón Inmaculado de María

Fátima y
el Escapulario


La Imagen Peregrina Internacional

Los tres pastorcitos

Devocionario

Efemérides 2008

Sesquicentenario de las apariciones de la
Virgen en Lourdes


Centenario del Nacimiento de Plinio Corrêa de Oliveira

Alianza de Fátima

Una Alianza con
María


Mis Beneficios

¿Cómo participar?

La Virgen Peregrina en mi hogar

Nuestra pequeña historia

¿En qué consiste la visita?

Solicite la visita
a su hogar


Tesoros de la Fe


Número 83
Noviembre de 2008

Secciones
La Palabra del
Sacerdote
Lectura Espiritual
Página Mariana
Vidas de Santos
Especiales
S.O.S. Familia
¿Por qué llora
Nuestra Señora?

Números anteriores




2008 2007 2006
2005 2004 2003
2002

Almanaque Fátima



Noviembre 2008

Peregrinando


Informativo N° 14

Consultar números anteriores

La Palabra del Sacerdote Versión ImprimibleVersión Imprimible


Iglesia y política

PREGUNTA

¿Qué hace la Iglesia Católica para no politizarse?

RESPUESTA

Jesucristo respondió a Pilatos que su reino no es de este mundo (cf. Jn. 18, 36). No cabe a la Iglesia, por lo tanto, politizarse ni dejarse politizar.

Los que predican esto, hoy en día, son los adeptos de la Teología de la Liberación, que, además, generalmente se dejan intoxicar por los principios marxistas. Y por ello fueron objeto de una censura de la Congregación para la Doctrina de la Fe, durante el pontificado de Juan Pablo II.

El término politizar, sin embargo, es muy amplio y podría dar margen a la interpretación errónea de que la Iglesia no tiene que inmiscuirse para nada en los asuntos temporales. Cuando Jesucristo dio la orden a los Apóstoles que predicasen el Evangelio a toda criatura (cf. Mc. 16, 15), evidentemente quería que los hombres se dejasen impregnar de su doctrina, lo que, por lo demás, está explícitamente dicho en el evangelio de San Mateo: “Id, pues, enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, enseñándolas a observar todas las cosas que os mande” (Mt. 28, 19-20).

“Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”

Pues bien, al orientarse por los preceptos del Evangelio en su vida particular, los hombres naturalmente aplican esos principios a la vida familiar. Y como la familia es la célula básica de la sociedad, los mismos principios se proyectan sobre toda la vida económica, social y política. Entendemos entonces, en el mismo contexto, el diálogo entre Jesús y Pilatos, su vigorosa respuesta: “Sí, yo soy rey. Es para dar testimonio de la Verdad que vine al mundo. Todo el que es de la Verdad, oye mi voz” (Jn. 18, 37).

Así, la Iglesia influencia a todos los sectores de la sociedad, pero lo hace sobre todo impregnándolos con los principios del Evangelio, y no tomando Ella misma la dirección política de la sociedad. Sin duda, siempre se admitió un papel especial de la Iglesia en los servicios que son comprendidos hoy por los ministerios de Educación y Salud, pero de la dirección del Estado normalmente se abstuvo. Sólo excepcionalmente, y cuando se lo requería, proporcionó elementos de sus filas para resolver algún impasse en el campo político, del que la historia ofrece algunos ejemplos clásicos.

Conviene tener en mente estos principios y estos ejemplos históricos para una apreciación matizada de lo que generalmente se entiende por “politización de la Iglesia”.

Además está en la misión de la Iglesia el condenar los desvíos morales, sean ellos individuales o sociales; de una persona, de un grupo o de una nación.


  

[ Volver La Palabra del Sacerdote ]


Dirección: Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú