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Número 83
Noviembre de 2008

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Informativo N° 14

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España al borde del abismo: ¿una nueva Sodoma y Gomorra?


Como Nuestro Señor Jesucristo lloró sobre Jerusalén al comenzar su Pasión, hoy la Virgen lo hace y amargamente, por lo que ha sucedido en una nación católica que amó al extremo. La aprobación del llamado “matrimonio” homosexual en España constituye una gravísima ofensa a Dios, máxime dadas las actitudes de miembros del Gobierno, de ostentoso desprecio por las censuras de S. S. Juan Pablo II a ese propósito, poco antes de fallecer. No se trata de un hecho aislado y fortuito, sino que hace parte de un programa revolucionario, de una agenda para la total descristianización de la sociedad y de amenaza a todos los que quieran ser fieles a lo que manda la Moral.

Los socialistas españoles han expresado su satisfacción por este nuevo paso hacia la conquista de la igualdad total y de la libertad absoluta, metas de la revolución anticristiana, con slogans como éste: ¡Ahora, todos somos más iguales!

¿Qué nos deparará el futuro? Mañana –¡Dios no lo permita!– se intentará justificar del mismo modo otros pecados, como la pedofilia, el incesto, la necrofilia, la bestialidad y aun otras aberraciones. Porque en ese afán de igualdad y de liberalismo revolucionario no hay límites. Así, pronto se pretenderá alcanzar la equiparación del hombre al animal.

Ha sorprendido también la triste actitud de un rey cuyos antepasados recibieron otrora del Papa el título de Reyes Católicos. Su premura en firmar esta ley ha sido motivo para que la movilización de los fautores y simpatizantes de la sodomía en Madrid pasara de fiesta a triunfo. Si alguien ganó, hubo indudablemente quien perdió. Perdió la familia, perdió España y perdió la Iglesia. ¡Dios no permita que este pésimo ejemplo sea seguido por las naciones de América, Continente de la esperanza!

“No ofendan más a Nuestro Señor”, dijo la Virgen en su última aparición en Fátima. Años después los “errores de Rusia” ocasionaron en España la crudelísima Guerra Civil (1936-39). Pero Dios castigaría a España una vez más según se desprende de una carta de la Hna. Lucía al obispo de Gurza, del 28 de febrero de 1943: “Si los señores obispos de España, atendiendo los deseos de Nuestro Señor, emprenden una verdadera reforma tanto en el pueblo como en el clero, bien; caso contrario Rusia permanecerá aún como instrumento de Dios para castigarla una vez más”.

Sin embargo, es necesario aclarar, este inmenso pecado –que representa la aprobación de una ley antinatural–, no es responsabilidad exclusiva de los promotores de la agenda homosexual, ni de los partidos y legisladores que la favorecieron con sus votos. Es grave culpa también de los tibios, de los indiferentes, de todos aquellos que no proclamaron oportunamente las verdades evangélicas y las nociones morales, que el pueblo necesita saber para enfrentar la desinformación campante.

Ofrezcamos nuestras oraciones y hagamos un acto de reparación, para consolar a Jesús y a su Santísima Madre por esta nueva afrenta.


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