Síganos en Facebook
Tienda virtual
Almanaque 2012
Almanaque Fátima 2012
ADQUIERA SU ALMANAQUE AQUÍ
Búsqueda

Todo sobre Fátima

Cronología

Apariciones del
Ángel de Portugal


Las Apariciones de la Santísima Virgen

El Secreto de Fátima

Devoción al Corazón Inmaculado de María

Fátima y
el Escapulario


La Imagen Peregrina Internacional

Los tres pastorcitos

Devocionario

Alianza de Fátima

Una Alianza con
María


Mis Beneficios

¿Cómo participar?

La Virgen Peregrina en mi hogar

Nuestra pequeña historia

¿En qué consiste la visita?

Solicite la visita
a su hogar


Tesoros de la Fe



Número 122
Febrero de 2012

Secciones
La Palabra del
Sacerdote
Lectura Espiritual
Página Mariana
Vidas de Santos
Especiales
S.O.S. Familia
¿Por qué llora
Nuestra Señora?

Verdades Olvidadas

Números anteriores




2011
2010 2009 2008
2007 2006 2005
2004 2003 2002

Almanaque Fátima



FEBRERO 2012

¡366 días con la Santísima Virgen! Dele click y conozca su Almanaque Fátima 2012.

Lectura Espiritual Versión ImprimibleVersión Imprimible


Segundo Mandamiento

No tomarás el nombre de Dios en vano


El segundo mandamiento nos ordena reverenciar el santo nombre del Señor, y hablar siempre de Dios y de las cosas santas con profundo respeto que se manifiesta pronunciando e invocando, ya sea el santo nombre de Dios, ya el de su único Hijo Nuestro Señor Jesucristo, con sentimientos de piedad y veneración (cf. F. X. Schouppe  S.J., «Curso abreviado de religión», París-México, 1906, pp. 370-371).


El segundo mandamiento nos prohíbe: 1) pronunciar el nombre de Dios sin respeto; 2) blasfemar contra Dios, contra la Santísima Virgen y contra los Santos; 3) hacer juramentos falsos, o innecesarios, o de algún modo ilícitos.

Cristo en Majestad, Fray Angelico, 1447, — Duomo de Orvieto, capilla de San Brizio, Italia

Pronunciar el nombre de Dios sin respeto quiere decir pronunciar este santo nombre y todo lo que se refiere de un modo especial al mismo Dios, como el nombre de Jesús, de María y de los santos, con algún enojo, por burla o de otra manera poco reverente.

Blasfemia es un pecado horrendo, que consiste en palabras o acciones de menosprecio o maldición contra Dios, la Virgen, los Santos o contra las cosas santas.

Juramento es traer a Dios por testigo de la verdad que se dice o de la que se promete.

No siempre está prohibido el jurar; antes bien, es lícito y aún de honra de Dios, cuando hay en ello necesidad y el juramento se hace con verdad, con juicio y con justicia.

Se jura sin verdad, cuando se afirma con juramento lo que se sabe o cree que es falso, o cuando con juramento se promete hacer lo que no se tiene intención de cumplir.

Se jura sin juicio, cuando se jura sin prudencia y sin madura consideración o por cosas de poca importancia.

Se jura sin justicia, cuando se jura hacer algo que no es justo o lícito, como vengarse, robar o cosas semejantes.

No sólo no estamos obligados a mantener el juramento de hacer cosas injustas o ilícitas, antes pecamos haciéndolas, como cosas prohibidas por la Ley de Dios o de la Iglesia.

Quien jura en falso comete pecado mortal, porque deshonra gravemente a Dios, Verdad infinita, trayéndole por testigo de lo falso.

El segundo mandamiento nos ordena honrar el santo nombre de Dios y cumplir los votos, además de los juramentos.

El voto es una promesa que se hace a Dios de una cosa buena y a nosotros posible y mejor que su contraria, a la cual nos obligamos como si nos fuese mandada.

Si el cumplimiento del voto se hiciere en todo o en parte difícil, se puede pedir la conmutación o la dispensa de él al propio Obispo o al Romano Pontífice, según la calidad del voto.

Infringir los votos es pecado, y por esto no hemos de hacerlos sin madura reflexión y, ordinariamente, sin consejo del confesor o de otra persona prudente, por no exponernos a peligro de pecar.

Los votos se hacen sólo a Dios; pero se puede prometer a Dios hacer alguna cosa en honra de la Virgen o de los Santos (Catecismo Mayor de San Pío X, Ed. Magisterio Español, Vitoria, 1973, pp. 53-55).     




  

[ Volver Lectura Espiritual ]


Dirección: Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú