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Número 83
Noviembre de 2008

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Nuestra Señora de la Salud de Vailankanni

En la pequeña localidad costera de Vailankanni, en la India, un extraordinario rayo de esperanza ha irrumpido en medio de los sombríos y trágicos acontecimientos que segaron más de doscientas mil vidas en Asia meridional, cuando dos mil peregrinos y un antiguo santuario dedicado a la Santísima Virgen fueron milagrosamente preservados de la devastación general.

Vailankanni se localiza en la costa sureste de la India –un país en el que los católicos constituyen franca minoría–, a orillas del Golfo de Bengala, 350 km. al sur de Madrás, capital del estado de Tamil Nadu. Antes del 26 de diciembre del 2004 contaba con una población de cinco mil habitantes.

La milagrosa historia comienza

El santuario, consagrado a Nuestra Señora de la Salud de Vailankanni, tiene una asombrosa y milagrosa historia que data del año 1560, cuando un joven pastor fue en busca de un poco de leche para su amo. A su regreso se sintió muy cansado e hizo un alto para recostarse bajo un frondoso árbol, muy cerca de una poza de agua. Se adormeció profundamente y al despertar contempló a su lado, envuelta en una luz muy brillante, a una celestial Señora con su pequeño Hijo en los brazos. La Virgen le sonrió y le pidió un poco de leche para el Divino Infante. Después que el Niño Jesús bebiera, Nuestra Señora volvió a sonreírle y la visión se desvaneció.

La primera aparición de Nuestra Señora
de la Salud se realiza cerca de una poza
de agua (1560): la Virgen escoge en
Vailankanni , como en Fátima, a un
niño pastor y le pide leche para su
Hijo. En agradecimiento le sonríe y
lo libra del regaño de su amo.
Comienzan los milagros.

Volviendo tarde y con menos cantidad de leche, el chico intentó explicarle a su amo lo sucedido, pero éste no le creyó. No obstante, al destapar el recipiente que contenía la preciada leche, ésta comenzó a rebalsarse milagrosamente. La noticia corrió de boca en boca, y la poza de agua en donde ocurrió la visión se convirtió en un lugar de devoción popular.

Un tullido camina

Hacia fines del mismo siglo XVI, muy cerca del primer lugar, Vailankanni recibió otra visita milagrosa de la Madre de Dios. Esta vez se apareció a un muchacho tullido que ayudaba a su madre viuda vendiendo leche cuajada en las calles. Un día, mientras ofrecía su refresco, la Santísima Virgen se le apareció con el Niño Jesús en sus brazos. Ambos estaban envueltos por una luz muy brillante. La Señora le pidió al joven indio una taza de aquella leche. La Reina del Cielo se la dio entonces a su Divino Hijo y le pidió que sanase las piernas del muchacho. Después le encargó a éste visitar a un caballero católico que vivía en el vecino pueblo de Nagappatinam, a 12 km. de distancia, y le pidiera que construya en aquel lugar una capilla en su honra.

Cuando el muchacho estaba a punto de advertirle a la Virgen que su enfermedad le impedía viajar, Nuestra Señora le ordenó que se levantara y caminara. Entonces, asombrado, constató que sus tullidas piernas habían recuperado la fuerza y el movimiento. Lleno de gozo, corrió entonces en búsqueda del caballero.

Algunos años después, vuelve a
aparecerse muy cerca de ahí. La
Virgen escoge nuevamente a un
niño, esta vez lisiado, y le pide
leche cuajada para su Hijo. Manda
construir una capilla en su honra y
obtiene la cura del muchacho. Se
manifiesta el poder de
intercesión de María.

Al llegar a Nagappatinam el joven emisario encontró con facilidad al predestinado mecenas. El caballero lo recibió con gusto y accedió de inmediato a los deseos de la Santísima Virgen. La razón: había recibido la noche anterior en un sueño aquel mismo mensaje. Hizo pues construir en el lugar de las apariciones una humilde capilla cubierta de paja. Muchos enfermos que se dirigían ahí para implorar el auxilio de Nuestra Señora en sus aflicciones, recobraban la salud; por lo que fue llamada Arokia Matha (Madre de la Salud).

Preservados del naufragio

Nuestra Señora de la Salud realizó en el siglo XVII otro gran milagro. Un grupo de comerciantes portugueses que navegaba desde Macao, en la China, hacia Colombo, en Ceilán (actual Sri Lanka), fueron presa de una feroz tormenta. En su desesperación suplicaron el auxilio de María Santísima, la Estrella del Mar, e hicieron la promesa de construir una iglesia en su honra dondequiera que desembarcasen, si conservaban la vida. Entonces el tempestuoso mar se calmó totalmente. El barco tocó tierra cerca de Vailankanni el día 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de Nuestra Señora. Bajaron inmediatamente a la playa y cayeron de rodillas en señal de agradecimiento. Un grupo de pescadores indios, reconociendo que eran católicos los llevaron a la primitiva capilla.

De inmediato comenzaron la construcción de un edificio más grande de material noble, y a lo largo de sus vidas hicieron varios otros viajes a Vailankanni, para enriquecer el santuario con los tesoros que adquirieron en China y en otros lugares. En recuerdo de ello, hasta el día de hoy se puede apreciar al viejo y gigantesco mástil del navío portugués, plantado a un costado de la actual Basílica.

La ampliación de la Capilla

Con el paso del tiempo, el número de los peregrinos que visitaban el lugar creció considerablemente. La fama de Vailankanni se extendió gradualmente. Los maravillosos pero inexplicables acontecimientos que ocurrieron en ella excitaron la reverencia y la admiración. Personas que fueron testigos de los acontecimientos o que oyeron de ellos de fuentes próximas, relataron los hechos a sus familiares y amigos. Así la fama y la gloria de la milagrosa Madre de la Salud de Vailankanni se difundió como una estela de luz y de esperanza por aquella tierra.

En el siglo XVII, la Virgen salva a unos
comerciantes portugueses de un seguro
naufragio. En cumplimiento de una
promesa agrandan y enriquecen el
santuario. Y en testimonio de lo ocurrido,
dejan enclavado el mástil del navío en
el atrio de la iglesia.

Los numerosos fieles que llegaban a Vailankanni desde lejos a pie, regresaban a sus hogares, cantando de puerta en puerta las glorias y los favores de Nuestra Señora, así como los trovadores en la Edad Media hicieron célebres muchos santuarios en Europa. Con el transcurso del tiempo, los peregrinos comenzaron a llegar en trenes y buques a vapor, por lo que fue necesario ir ampliando continuamente la capilla y sus instalaciones. Conocido por los milagros que la Virgen allí continuamente dispensa, el santuario ha sido calificado como «el Lourdes del Oriente», y en él se acoge hoy a más de un millón y medio de peregrinos al año, especialmente en los días de su fiesta.

En 1962 el Papa Juan XXIII, al agregar el santuario a la Basílica de Santa María Mayor en Roma, lo elevó a la categoría de Basílica Menor. Más recientemente, el 11 de febrero del 2002, para destacar su importancia sobre cualquier otro santuario de la India, la Iglesia organizó  en Vailankanni la X Jornada Mundial del Enfermo.


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