Búsqueda
 
Buscar en www.fatima.org.pe
Último Lanzamiento
 
Todo sobre Fátima

Cronología

Apariciones del
Ángel de Portugal


Las Apariciones de la Santísima Virgen

El Secreto de Fátima

Devoción al Corazón Inmaculado de María

Fátima y
el Escapulario


La Imagen Peregrina Internacional

Los tres pastorcitos

Devocionario

Efemérides 2008

Sesquicentenario de las apariciones de la
Virgen en Lourdes


Centenario del Nacimiento de Plinio Corrêa de Oliveira

Alianza de Fátima

Una Alianza con
María


Mis Beneficios

¿Cómo participar?

La Virgen Peregrina en mi hogar

Nuestra pequeña historia

¿En qué consiste la visita?

Solicite la visita
a su hogar


Tesoros de la Fe


Número 83
Noviembre de 2008

Secciones
La Palabra del
Sacerdote
Lectura Espiritual
Página Mariana
Vidas de Santos
Especiales
S.O.S. Familia
¿Por qué llora
Nuestra Señora?

Números anteriores




2008 2007 2006
2005 2004 2003
2002

Almanaque Fátima



Noviembre 2008

Peregrinando


Informativo N° 14

Consultar números anteriores

Lectura Espiritual Versión ImprimibleVersión Imprimible


¿Cómo debemos rezar?

“La meditación consiste en una santa reflexión hecha en la presencia de Dios,
de tal suerte que excite en los corazones piadosos sentimientos de adoración
a la divina Majestad. Se medita sobre las verdades de la religión para cono-
cerlas cada vez mejor, para amarlas, gustarlas y pedir la gracia de
conformar con ellas nuestra vida”.
 1

De la oración en general 2

Para bien orar se requieren especialmente recogimiento, humildad, confianza, perseverancia y resignación.

Orar con recogimiento quiere decir pensar que hablamos con Dios, por lo cual hemos de orar con todo respeto y devoción, evitando cuanto es posible las distracciones, esto es, todo pensamiento extraño a la oración.

Las distracciones disminuyen el mérito de la oración cuando nosotros mismos las buscamos o bien no las desechamos con diligencia. Mas si hacemos lo posible para estar recogidos en Dios, no menoscaban el mérito de nuestra oración, antes pueden acrecentarlo.

Antes de la oración debemos alejar todas las ocasiones de distracción, y durante ella pensar que estamos delante de Dios, que nos ve y escucha.

Orar con humildad quiere decir reconocer sinceramente la propia indignidad, impotencia y miseria, acompañando la oración con la compostura del cuerpo.

Orar con confianza quiere decir que hemos de tener firme esperanza de ser oídos, si ha de ser para la gloria de Dios y nuestro verdadero bien.

Orar con perseverancia quiere decir que no hemos de cansarnos de orar, aunque Dios no nos oiga inmediatamente, sino que hemos de seguir orando con más fervor.

Orar con resignación quiere decir que nos hemos de conformar con la voluntad de Dios, pues conoce mejor que nosotros cuanto nos es necesario para nuestra salvación eterna, aun en el caso que no sean oídas nuestras oraciones.

Siempre oye Dios las oraciones bien hechas, pero siempre en el modo que Él sabe que es provechoso para nuestra eterna salvación, y no siempre según nuestra voluntad.

La oración nos hace reconocer nuestra dependencia de Dios, supremo Señor, en todas las cosas; nos hace pensar en las cosas celestiales, nos hace adelantar en la virtud, nos alcanza de Dios misericordia, nos fortalece contra las tentaciones, nos conforta en las tribulaciones, nos socorre en nuestras necesidades y nos alcanza la gracia de la perseverancia final.

Hemos de orar especialmente en los peligros, en las tentaciones y en el trance de la muerte; además, hemos de orar frecuentemente, y es bueno que esto se haga a la mañana, a la tarde y al principio de las acciones más importantes del día.

Hemos de orar por todos, a saber: por nosotros mismos, por nuestros padres, superiores, bienhechores, amigos y enemigos; por la conversión de los pobres pecadores, de los que están fuera de la Iglesia y por las benditas almas del purgatorio.

1. R. P. Schouppe S. J., Curso abreviado de Religión, Librería de la Vda. de Ch. Bouret, México, 1906, p. 485-486.
2. Catecismo Mayor de San PíoX, Editorial Magisterio Español, Vitoria, 1973, p. 38-40.


  

[ Volver Lectura Espiritual ]


Dirección: Tomás Ramsey 957, Magdalena del Mar - Lima - Perú