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La divulgación de los secretos

 

El 17 de diciembre de 1927 la Hna. Lucía se acercó al sagrario, en la capilla de la Casa de las Doroteas, en Tuy, para preguntar a Nuestro Señor cómo cumpliría la orden del confesor de poner por escrito algunas gracias recibidas de Dios, si en ellas estaba encerrado el secreto que la Santísima Virgen le había confiado. Jesús, con voz clara, le hizo oír estas palabras: — Hija mía, escribe lo que te piden; y todo cuanto te reveló la Santísima Virgen en la aparición en que habló de esta devoción (al Inmaculado Corazón de María) escríbelo también; en cuanto al resto del secreto continúa en silencio.

Mons. José Alves Correia da Silva, obispo de Leiría, muestra en 1944 la carta que acababa de recibir de la hermana Lucía, conteniendo el tercer secreto de Fátima

Tras la orden así recibida, la Hna. Lucía reveló lo que había sucedido en la aparición de junio.

Posteriormente, en 1941, cuando el obispo de Leiría le ordenó recordar todo lo que pudiera interesar en la historia de la vida de Jacinta, para una nueva edición que querían mandar imprimir, la vidente, una vez obtenida licencia del cielo, reveló dos de las tres partes del secreto de julio. Estas son sus palabras:

El secreto consta de tres cosas distintas, dos de las cuales voy a revelar.

La primera fue, pues, la visión del infierno.

Y sigue la narración de las dos partes del secreto, conforme las hemos reproducido al relatar la aparición de julio. [...]

En cuanto a la tercera parte del secreto, la vidente la escribió en la Casa de las Doroteas, en Tuy (España), el día 3 de enero de 1944, en una hoja de papel de carta rayada (doblada al medio, de modo a constituir un folio de cuatro páginas, en el formato aproximado de 12 x 18 cm., con 16 líneas por página). Se sabe que la Hna. Lucía lo hizo a instancias del obispo de Leiría, con ocasión de una grave enfermedad que padeció [...].

El día 13 de mayo del 2000, en la explanada del Santuario de Fátima, el cardenal Angelo Sodano, Secretario de Estado, fue incumbido por Juan Pablo II de anunciar la histórica decisión de hacer público el Secreto. Sirvió de cuadro de fondo para el anuncio la beatificación de los videntes Francisco y Jacinta, que el Santo Padre hacía en ese día, habiéndose movilizado especialmente de Roma a Fátima para ello.

La publicación del Secreto debía hacerse acompañada de un “adecuado comentario” —según palabras del cardenal Sodano— de lo cual quedó encargada la Congregación para la Doctrina de la Fe. Ésta, el día 26 de junio del 2000, dio a luz el documento titulado El mensaje de Fátima, distribuido con gran despliegue publicitario en la Sala Stampa del Vaticano y vía Internet, en seis idiomas (alemán, español, francés, inglés, italiano y portugués). La sesión en la Sala Stampa fue presidida por el mismo cardenal Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación, acompañado de Mons. Tarcisio Bertone, Arzobispo emérito de Vercelli y Secretario de la Congregación, y transmitida en directo por la cadena de televisión estatal italiana y otras emisoras de televisión de todo el mundo.     

 

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(Texto tomado del libro Fátima: ¿Mensaje de Tragedia o de Esperanza?, pp. 91-96)



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